martes, 22 de septiembre de 2026

Los inicios de la Villa Real de la Concepción

La Villa Real de la Concepción —actual ciudad de Concepción— fue fundada el 25 de mayo de 1773 por el gobernador colonial Agustín Fernando de Pinedo. Fue concebida ante todo como una villa militar y de frontera: debía afirmar la presencia española sobre el río Paraguay, contener incursiones de grupos indígenas del Chaco y frenar el avance portugués desde el norte.

No era un “vacío” territorial. 

La región ya era espacio de circulación, asentamiento y conflicto de pueblos indígenas, especialmente mbayá y otros grupos chaqueños. De hecho, cerca de allí se había establecido en 1766 la población jesuítica de Nuestra Señora de Belén de los Mbayás. La versión institucional paraguaya mantiene 1773 como fecha fundacional y sitúa a la villa dentro de la política de poblamiento y defensa de la frontera norte.

Los protagonistas más relevantes fueron:

  • Agustín Fernando de Pinedo, gobernador del Paraguay entre 1772 y 1778, impulsor de la fundación y firmante del acta.
  • Antonio Caballero de Añasco, funcionario del Cabildo de Asunción. Fue designado para preparar la expedición y se le atribuye la selección del terreno. También llevó un diario de la fundación, una fuente clave para reconstruir el episodio.
  • El Cabildo de Asunción, que respaldó el proyecto de crear una “villa de españoles”, con población, autoridades y función militar.
  • Las comunidades indígenas de la zona, protagonistas indispensables aunque durante mucho tiempo minimizadas en el relato tradicional: la villa se fundó precisamente en un espacio donde ellas ya ejercían presencia y resistencia.

“Villa Real” no era un adorno: indicaba el vínculo directo con la Corona española; “de la Concepción” remitía a la Inmaculada Concepción, devoción central de la monarquía hispánica. El Archivo Nacional registra, además, variantes históricas del nombre: Villa Real de Concepción, Villa Real de la Concepción y Villa Real de Nuestra Señora de la Concepción.

Hay dos formas de contar sus inicios:

  1. Versión cívica u oficial: Pinedo funda la ciudad el 25 de mayo de 1773; Concepción nace como bastión español y luego se convierte en centro regional.
  2. Lectura histórica más crítica: no fue el nacimiento de un territorio nuevo, sino la instalación de una institución colonial en una frontera indígena disputada. La fundación implicó defensa, reparto de tierras, militarización y una nueva relación de poder sobre la región.

Al comienzo no funcionaba como una ciudad civil plena, sino como puesto militar. Recién en 1812, en el contexto de la independencia, se organizó su cabildo, señal de una institucionalización civil más definida. El Archivo Nacional conserva abundante documentación sobre la villa, incluidos expedientes militares, de fronteras, indígenas y administración.

Cronología breve: Villa Real de la Concepción

  • Antes de 1766: la región norte del Paraguay era una frontera disputada. Vivían y circulaban allí pueblos indígenas, entre ellos los mbayá; además existía preocupación colonial por incursiones portuguesas.

  • 1766: el jesuita José Sánchez Labrador establece la población de Nuestra Señora de Belén de los Mbayás, antecedente importante del poblamiento colonial de la zona.

  • 1772: Agustín Fernando de Pinedo asume como gobernador del Paraguay. Promueve una política de defensa, ocupación territorial y fundación de pueblos.

  • Abril de 1773: el Cabildo de Asunción organiza la expedición fundadora. Antonio Caballero de Añasco participa en los preparativos y en la elección del lugar.

  • 25 de mayo de 1773: Pinedo funda la Villa Real de la Concepción, a orillas del río Paraguay. Su objetivo principal era militar: defender la frontera norte y afirmar el dominio español.

  • Primeras décadas: la villa funciona como punto militar, administrativo y de abastecimiento. La vida local queda marcada por la presencia de tropas, conflictos fronterizos y vínculos —a veces violentos, a veces negociados— con las comunidades indígenas.

  • 1811: ocurre la independencia del Paraguay. La Villa Real pasa de ser parte de la administración española a integrarse al nuevo Estado paraguayo.

  • 1812: se organiza el Cabildo de Concepción. Este hecho simboliza el paso gradual de una villa predominantemente militar a un centro civil con mayor organización local.

En resumen: Concepción nació como una estrategia de frontera de la Corona española, pero se desarrolló sobre un territorio indígena ya habitado y disputado. Con el tiempo, su posición sobre el río Paraguay la convirtió en uno de los centros más importantes del norte paraguayo.

Fuentes: Instituto Superior de Educación Policial (ISEPOL), “Primer Departamento: Concepción. Breve historia”.  Archivo Nacional de Asunción, catálogo histórico: “Villa Real de Concepción”. Archivo Histórico de la República del Paraguay, documentación sobre Concepción, frontera, comandancia y administración colonial.

domingo, 14 de junio de 2026

Paz del Chaco: Concepción durante la guerra con Bolivia

Concepción. Junio-2026.- En el acto de conmemoración de la Paz del Chaco, se recordó el papel que tuvo Concepción y sus habitantes durante la Guerra del Chaco. Además se hizo referencia al debut de la Albirroja en el Mundial de Fútbol, que se da en una fecha histórica. Se resaltó la valentía de los soldados paraguayos.

La actividad se realizó en el teatro municipal Profesor Pedro Alvarenga Caballero, donde el miembro de la ciudad de Concepción de la Academia Paraguaya de la Historia, Rodrigo Cardozo Samaniego, recordó la importancia de Concepción durante la contienda chaqueña.

“La fundación de la Villa Real de la Concepción, en 1773, respondió a la visión estratégica del gobernador Agustín Fernando de Pinedo, quien concibió éste lugar como una avanzada permanente de la soberanía paraguaya en el norte”, sostuvo el historiador.

Destacó que Concepción fue un centro logístico y humano fundamental. “Desde su puerto partían hombres, alimentos, medicamentos y materiales hacia el frente. Carreteros, trabajadores y familias sostuvieron el esfuerzo nacional”, recordó Cardozo Samaniego.

Agregó que las mujeres paraguayas sostuvieron la nación. “Entre ellas, nuestra compueblana Julia Miranda Cueto ocupa un lugar de honor en la historia nacional. Su nombre permanece ligado al patriotismo femenino durante la contienda. Con justicia, su memoria integra el Panteón Nacional de los Héroes, siendo la única mujer paraguaya en ese recinto. Su ejemplo representa a miles de mujeres anónimas que sostuvieron la patria desde la retaguardia”, expresó.

Recordó que los sacerdotes salesianos brindaron apoyo espiritual. El patio del colegio salesiano se convirtió en base de reclutamiento y sus aulas en hospital de sangre. “Las Hijas de María Auxiliadora realizaron una labor ejemplar, confeccionaron atuendos, gasas y otros artículos para la sanidad”, detalló.

Explicó que entre los recuerdos más emotivos figura la Banda Salesiana. Aquellos jóvenes llevaron al frente algo que no podía transportarse en armas ni víveres: esperanza.

Fuente: ABC Color

jueves, 21 de mayo de 2026

"Julito" Otaño: el heroe concepcionero del chaco

La heroica vida del Mayor Julio Dionisio Otaño es un relato de valentía y sacrificio que se enraíza en la tierra natal de Concepción, Paraguay. Nacido en esta ciudad el 04 de Julio de 1907, hijo de Juan Bernardo Otaño Rippa y Doña Julia Torres, el Mayor Otaño forjó su destino entre las calles que lo vieron crecer. Sus primeros pasos educativos los dio en su ciudad natal, donde cimentó las bases de una vida marcada por el servicio y la dedicación.

La Escuela Militar fue el escenario donde el joven Otaño cultivó sus habilidades y adquirió la disciplina que lo caracterizaría a lo largo de su carrera. En 1929, egresó de la Escuela Militar con el rango de Teniente 2º, comenzando así su servicio al país que lo vio nacer.

El Teniente Julio Dionisio Otaño, fué identificado en la Guerra del Chaco como uno de los Oficiales más sobresalientes por su valentía, coraje y arrojo.

Sus amigos lo llamaban afectuosamente Julito y decían que era un intrépido, un fanático de los asaltos a las trincheras enemigas y del combate cuerpo a cuerpo.

Peleó en Boquerón, Yujra, Alihuatá, Km 7, Saavedra, Herrera, Falcón, Pozo Favorito, Strongest, El Carmen, Oruro, Ybybobo, El Mirador, Agua Blanca y Capiírendá. Recibió todas la medallas otorgadas en la Guerra, la Medalla de Boquerón, la Cruz del Chaco y la Cruz del Defensor.

Asombrosamente y desafiando cualquier serie de acción, se convirtió en uno de los Oficiales Paraguayos en ser herido más veces, sin abandonar el campo de batalla hasta el final de la Guerra del Chaco.

Durante el primer día de la Batalla de BOQUERÓN el Tte. Otaño, Oficial integrante del R.I. 3 “Corrales” resultó herido seriamente en el omóplato derecho, y una vez que recibió las curaciones en el puesto sanitario, volvió de inmediato a la línea de fuego, rechazando rotundamente la evacuación a la retaguardia que le ofreciera el Médico. El Teniente a pesar de esta herida, lucharía en la primera línea de combate durante los 20 días de la Batalla de Boquerón.

En el camino de YUCRA, rodeados de enemigos y apoyando a un reducido grupo de soldados, a lo que la sed amenaza con derrumbar, Otaño se yergue para animar a sus hombres, los incita y se coloca al frente de ellos donde es herido de bala, de su cuerpo comienza a manar sangre, pero Otaño sigue al frente sus soldados. No cesan sus voces de ánimo, no se doblega al dolor ni al desfallecimiento. La imágen de un Jefe empapado en sangre agiganta a sus hombres, rato después el enemigo se retira derrotado.

En POZO FAVORITO, también es herido en una circunstacia igualmente grave, donde Otaño conduce hacia adelante a sus tropas personalmente, uno a uno durante 200 metros.
Durante la Batalla de SAAVEDRA en Noviembre de 1.932, el Tte. Julio D. Otaño recibió en dos días quince heridas, sobreviviendo nuevamente a todas ellas.
En CAPIÍRENDÁ, recibió 22 heridas, donde fue evacuado a retaguardia regresando de nuevo al frente.

Hay un pasaje que es relatado por el Tte. de Intendencia Horacio Ramón Jimenez en su libro “Reminiscencias”, donde nuevamente resalta las agallas de este osado Oficial, ya ascendido a Capitán y siendo Comandante del R.I. 1 ”2 de Mayo” luego de la Batalla de El Carmen.
Resulta que en las proximidades del Fortín Oruro el enemigo había construido una línea defensiva sobre la recta a orillas de un bosque con cuatro ametralladoras pesadas, dejando como campo de tiro un descampado completamente limpio.

El Cap. Otaño dispuso emplazar morteros para atacar esa posición. A tal efecto y valiente como el que más, acomodó dos morteros sobre un burro y montando el cuadrúpedo cruzó indemne la barrera de fuego para la admiración de nosotros, sus subalternos y a la vista también del Cap. Ricardo Benza Carreras con todo su R.I. 4 “Curupayty” que llegaban para hacer un relevo.
Cuando veíamos cruzar al Cap. Otaño en medio del nutrido fuego enemigo, el Tte. Andrés Santacruz, Jefe morterista del R.I. 1 me dijo: ___pero está loco este Julito…
Lo cierto es que después con esas piezas se pudieron acallar rápidamente las cuatro ametralladoras pesadas que a caballo batían la recta haciendo que el enemigo se replegara hacia Oruro.

Mucho tiempo fue tema de comentarios y admiración el hecho protagonizado por el Cap. Otaño. Imaginen al manso burrito con dos morteros Stokes- Brandt a cuestas, y montado en él, al Cmdte. del R.I. 1, cruzando serenamente frente al enemigo en medio de un infernal tableteo de cuatro ametralladoras en un descampado.

Incomparable la audacia del Cap. Otaño con su burrito…
Paradójicamente, falleció un 17 de Febrero de 1.936, a los 29 años de edad en la Plaza Uruguaya durante la revolución de Franco, donde recibió una bala perdida en la ingle no pudiendo ser evacuado, para morir desangrado.

En el Departamento de Itapúa hay un distrito con su nombre (Mayor Otaño) en su conmemoración.

Fuente: Leído en Memorias de la Guerra del Chaco

Como fué la fundación de la Villa Real de la Concepción?

En medio del siglo XVIII, en el norte de la colonia española en América, en Paraguay, se vivían tiempos de incertidumbre y transformación.

La expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, ordenada por el rey Carlos III, dejó un vacío profundo en las misiones y reducciones guaraníes, debilitando la estructura religiosa y social que durante décadas había sostenido la frontera. A esta situación se sumaba la creciente presión de los portugueses desde la Capitanía de Mato Grosso, que avanzaban sobre territorios disputados, desafiando la soberanía española en la región del Alto Paraguay.

Ante este escenario, el Cabildo de Asunción autorizó en 1773 una expedición clave: bajo el mando del gobernador Agustín Fernando de Pinedo, se organizaría la fundación de una nueva villa que sirviera como bastión defensivo y núcleo de población estable.

La elección del sitio no fue casual. A orillas del majestuoso río Paraguay, entre los ríos Ypané y Aquidabán, se hallaba un puerto natural protegido, rodeado de tierras fértiles, abundante madera y acceso fluvial estratégico. Allí se asentaría la futura Villa Real de Nuestra Señora de la Concepción de Costa Arriba.

El objetivo era claro: establecer una presencia militar permanente que contuviera los avances lusitanos y organizara la defensa frente a los pueblos indígenas no reducidos. Los primeros pobladores fueron milicianos, criollos y españoles, muchos de ellos acompañados por sus familias, que recibieron tierras como recompensa por su servicio y compromiso con la corona.

La expedición partió de Asunción el 27 de abril de 1773. Tras semanas de travesía por caminos difíciles y selvas densas, llegaron al sitio elegido. El acto fundacional se realizó con solemnidad: se celebró una misa oficiada por frailes franciscanos, se bendijo el terreno y se izó el estandarte real de España, marcando oficialmente el nacimiento de la villa. Desde ese momento, los nuevos habitantes comenzaron a levantar chozas, organizar un mercado rudimentario y construir fortines para la defensa del asentamiento.

La Villa Real de Concepción nació con un marcado carácter militar. Su economía inicial se sostuvo en el intercambio de tabaco, yerba mate, ganado y productos agrícolas, aprovechando los recursos naturales de la región. La estructura social se consolidó rápidamente mediante el reparto de tierras a los milicianos y sus familias, creando una base de propietarios que daría forma al desarrollo político y económico de la zona en las décadas siguientes. Así comenzó la historia de Concepción: con fe, esfuerzo y visión estratégica, en el corazón del Paraguay colonial.