Mostrando entradas con la etiqueta fotos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fotos. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de febrero de 2026

El fusilamiento del teniente Rogelio Godoy

Esta es la historia del teniente Rogelio Godoy que en una acalorada discusión con sus camaradas y en un ataque de furia tomó su fusil y le quitó la vida a sus compañeros. Un tribunal militar lo encontró culpable y lo condenaron con la pena capital.

Cuando el Tte. Godoy observó a los soldados a punto de dispararle vio que los ojos de la muerte le miraban desde todos los ángulos. Estaba acorralado. En realidad, desde el segundo fatal en que disparó los tres tiros mortales, con sus propios dedos accionando el gatillo de su Máuser, se había estado cavando su propia tumba.

Para el Teniente ROGELIO GODOY, de 25 años floridos, la punta del hilo de esta historia había comenzado a desmadejarse el 6 de junio de 1913 en Concepción. Ese día era el cumpleaños de uno de sus camaradas. La chispa que encendió la mecha de la tragedia fue un arresto que el Mayor ALFREDO MEDINA había ordenado para el Teniente Godoy luego de la fiesta por una inconducta.

Godoy, bajo los efectos del alcohol, se alzó contra la orden y se ubicó en la ventana de su cuarto empezando a disparar contra los que aparecían como blancos propicios. Mató al Mayor Medina primero, luego al teniente CIPRIANO FARIÑA ROJAS y finalmente a QUINTÍN MORÍNIGO -alférez según algunos; también teniente, o sub-teniente, según otros-. Estando borracho, no deja de ser llamativa la certera puntería del victimario.

El pueblo de Concepción se alarmó y llegó hasta el cuartel. El Teniente CARLOS J. FERNÁNDEZ intervino decididamente y Godoy depuso su rebeldía. Sin esperar, lo enviaron a Asunción donde un Consejo de Guerra presidido por el Teniente Coronel ADOLFO CHIRIFE, luego de 9 meses, lo condenó a la pena máxima, por fusilamiento.

Dos compuestos relatan estos hechos. El autor de uno de ellos - el más extenso y detallado-, es del poeta y músico JUAN MANUEL CABALLERO, más conocido como Caballero'i, natural de Mbajue, Limpio. El otro, aunque más breve, no omite los hechos esenciales. Su autor es anónimo.

El archivo de TEÓFILO JAVIER MEDINA, concepcionero, sobrino del asesinado Mayor ALFREDO MEDINA, permitió reconstruir con precisión los últimos momentos del militar que, sin pretender justificarse, atribuyó su desgracia a la bebida -nunca, sin embargo, antes había bebido-, y consideró que su destino lo llevó a ese trance irreversible.

Todos los intentos de obtener un indulto habían fracasado. El presidente EDUARDO SCHAERER se mantuvo firme. Godoy sabía que debía enfrentar un pelotón de fusilamiento. Los dos compuestos resaltan su coraje y su serenidad. Lo mismo hacía la crónica de Rojo y Azul –un periódico de la época-, cuyos redactores -entre ellos su director RUFINO A. VILLALBA, además de periodista y político, poeta-, acompañaron las últimas 24 horas del que estaba próximo a morir.

Godoy se confesó con el padre LUCIANO CESTAC, del Colegio San José; recibió a TEÓFILO MEDINA -hermano del Mayor ALFREDO MEDINA-, quien le comunicó el perdón de la familia y evitó, en dos oportunidades, que su madre se suicidara delante de él. El pueblo entró al cuartel donde está recluido y engrillado para despedirse de él.

Tras degradársele, a las cinco de la mañana del 18 de marzo de 1914, lo condujeron junto al río, detrás de lo que hoy sería la sede del Congreso Nacional. Cuando le iban a vendar los ojos, pidió mantener sin vendas la mirada. El público contuvo la respiración en ese dramático trance. El condenado quería mirarle de frente a la muerte hasta el último instante de su vida. Acto seguido, él mismo ordenó al pelotón que disparara contra su humanidad. No le hicieron caso. Y cuando el jefe de los fusileros dio la orden, repitió con él cada una de sus palabras, acatadas esta vez.

LUISA BAREIRO, su madre, ahogada en llanto, ante el cadáver de su hijo, maldijo a Chirife y le auguró una muerte de perro. Años después, tras su derrota en la guerra civil de 1922-23, en los montes del Alto Paraná, el augurio de aquella mujer destrozada se cumplía, asegura la tradición oral.

Mientras tanto, Teófilo y Lorenzo -hermanos del Mayor Medina-, también revolucionarios derrotados, en su exilio de Campanario (Brasil), se encontraron en el obraje con un hermano de ROGELIO GODOY, administrador del lugar.

La tensión se disipó cuando los tres dialogaron y se mostraron convencidos de que sus hermanos no volverían jamás a la vida con más sangre derramada. Y trabajaron juntos, en paz, lejos de la venganza.


Fuente: Teófilo Javier Medina

lunes, 30 de enero de 2023

De cuando llegó el Ferrocarril en Concepción

En las postrimerías del Siglo XIX llega a Concepción un gran contingentes de extranjeros que contribuyeron a su progreso. Ayudando a los nativos, lograron conquistar el título de ciudad para la bella Concepción.En 1896 ya era la indiscutida segunda capital del Paraguay.

Tren que unia Concepción - Horqueta

Sus riquezas yerbateras, sus estancias, sus obrajes, sus plantas industriales y sus ingenios azucareros, la convirtieron a principios del Siglo XX en el principal puntal de la grandeza económica del país.

Surge entonces la incorporación de un Ferrocarril en 1908, traído por la firma “Guggiari, Gaona y CIA”, que llega hasta Horqueta y Arroyo Kârè (hoy Cptan. Sosa), a casi 60 km. De Concepción, interrumpiéndose ahí su avance por muchas razones, sobre todo po0r influencia del Imperialismo Británico del Río de la Plata que no veía con buenos ojo esa expansión ferroviaria que pretendía llegar a Ponta Porâ y de ahí a San Pablo.

Esto ocurría hacia 1915 cuando los grandes saladeros y empresas tanineras del norte empezaban a declinar, trayendo los primeros síntomas de la decadencia.

¿Sabías que la Estación de Ferrocarril de Concepción estaba en la CIASA?

Estación de Ferrocarril en Concepción

El lugar donde posteriormente estaría instalada la Compañía Industrializadora de Alimentos S.A., hasta hoy conocida por sus siglas CIASA, era el lugar donde salían y llegaban los trenes del Ferrocarril del Norte. Sus oficinas funcionaban en el actual local de la Escuela Dr. José de Antequera y Castro, que aún conserva sus juegos de hierro en las crestas y la puerta trabajada.

El 25 de Agosto de 1909, una ley otorgó a la firma Guggiari, Gaona & Cía, la autorización para construir una línea de ferrocarril que uniera a Concepción y Horqueta. Las vías llegaban a 65 kilómetros de Concepción, hasta Capitán Sosa. En 1936, la empresa ferroviaria pasó a manos del Estado, que constituyó el Ferrocarril Nacional del Norte, con la intensión de llevar adelante la extensión hasta Pedro Juan Caballero, pero el proyecto fue desestimado poco después. Hacia 1960, la situación de la empresa ya era insostenible, tanto que tuvo que dejar de funcionar. Sus bienes fueron rapiñados por algunos personajes.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Las abuelas que revitalizan la lengua guaná para preservar la identidad de su pueblo

Son cuatro abuelas de la comunidad indígena Río Apa del pueblo Guaná, distrito de San Lázaro, Concepción. Estas mujeres y los miembros de la comunidad superaron las dificultades y articularon acciones para evitar que la lengua caiga en el olvido ante el peligro inminente de extinción.


Esta comunidad está compuesta por 120 personas y se encuentra a siete kilómetros de la planta cementera de Vallemí. La historia de este pueblo se pierde en el tiempo. Sus originarios provienen de la zona del Chaco (Puerto Sastre) y hace 40 años están asentados en el Departamento de Concepción.

La lengua guaná es hablada solamente por estas cuatro abuelas: Lucía Martínez, Vicenta Sánchez, Azucena Portillo y Modesta Sosa. Sin ellas, muere una forma de ver el mundo desde la cultura y realidad de este pueblo indígena.

Hace cinco años nació la idea de enseñar a los niños, jóvenes, mujeres y varones para revitalizar esta tradición que se fue perdiendo con el paso del tiempo, el contacto con el idioma guaraní y la diáspora que obligó al pueblo a abandonar sus tierras en la Región Occidental.

La tarea no fue fácil, pero se encaminó con la acción de la Secretaría de Políticas Lingüísticas y el apoyo del cacique Miguel Cuellar. Se fortaleció la idea de preservar y fomentar la identidad de esta familia lingüística de los Maskoy. En Paraguay hay 19 etnias y cada una tiene su propio idioma. Hoy la cita con las abuelas forma parte de la rutina de esta comunidad.

Los sábados se hacen los encuentros con los niños y jóvenes (en horas de la mañana). Luego con las mujeres. Los domingos se repite con los varones. Una escuela abierta donde las vivencias y el encuentro ayudan a recuperar la memoria del pueblo.

Dramatizar la vida cotidiana como estrategia

Ramón Barboza, de la Dirección General de Documentación y Promoción de la Lengua Guaraní (Secretaría de Políticas Lingüísticas), es uno de los colaboradores que acompaña el proceso de esta comunidad. Rescata que al inicio avanzaron principalmente con los niños y jóvenes que fueron aprendiendo algunas palabras sueltas como los nombres de animales, los cubiertos así como el saludo.

Para motivar más a la comunidad, sumaron algunos cantos infantiles que fueron estructurando al traducir algunas palabras del guaraní. Lo sorprendente es que la idea de dramatizar algunas escenas de la cotidianeidad de ellos tuvo una aceptación principalmente en los jóvenes y mujeres.

“Se trató de dramatizar la vida cotidiana de ellos en su idioma. Funcionó. Aprendieron más rápido cuando ensayaban porque todos vienen a mirar, repiten las palabras y así van memorizando la lengua entre todos los miembros de la comunidad. Les gusta a los niños, a los jóvenes. Y muchos se prestaron para la actuación. Sin miedo y temor", afirmó Barboza.

"Superaron la timidez para actuar”, agregó. Hoy en las conversaciones mezclan el guaraní con el guaná. El desafío ahora es formular oraciones para que puedan decir completamente en la lengua originaria.

Una actividad que ayudó a levantar la autoestima de la comunidad fue un conversatorio que se realizó en el 2017 en la Gobernación de Concepción. Allí analizaron el impacto y la importancia de conservar la lengua. Esto motivó a que sigan trabajando y abriendo camino.

Para el líder cacique hubo avances significativos y desafíos para seguir trabajando por conservar la lengua. Es consciente de las limitaciones que pueden surgir el entorno.

“Hicimos una reunión con las abuelas y siempre pensamos cómo recuperar nuestro idioma. Entendemos lo que dicen, pero no podemos hablar. Hay que recuperarla, ya nadie habla. Que va pasar cuando todas mueran”, significó.

Además de la lengua, las abuelas enseñan a los jóvenes algunos trabajos de artesanía para hacer pantallas, sombreros, canastos diferentes, el kyha de caraguata.


Documentación

La idea de recuperar la lengua guaná se conjugó con el trabajo del lingüista estadounidense Shaw Nicholas Gynam, luego de que se haya logrado un acuerdo de trabajo con la Secretaría de Políticas Lingüísticas para iniciar un proceso de documentación de la lengua.

El trabajo consiste en el diseño de recomendaciones para la grabación, caracterización del alfabeto guaná y más adelante de un diccionario del idioma que será utilizado para la alfabetización del pueblo.

Ante algunas dificultades que se presentaron, más adelante contactaron con otro lingüista alemán que vive hace 30 años en el Chaco y está casado con una mujer nativa. Conoce a fondo la lengua, hasta conversa con las abuelas. Hizo un trabajo de investigación con algunas publicaciones. Están trabajando y dando forma.

Si todo avanza, para el 2020 podrán presentar el diccionario que estará en cuatro idiomas: el guaraní, el guaná, el castellano y el inglés.

Una acción que servirá para afianzar el trabajo es que el próximo año se implementará en la educación indígena, en cada escuela de cada una de las comunidades, el que puedan dedicar media hora para conversación entre docentes y alumnos. La pérdida de la lengua no solamente se da con el guaná, sino también en otras comunidades.

La Diáspora

Los originarios del pueblo Guaná vivían en la zona del Chaco, específicamente en Puerto Sastre, departamento de Alto Paraguay. Las grandes empresas tanineras compraron todas las tierras para la instalación de fábricas cuando se vendieron todas las tierras públicas en la década de los 70.

Fueron obligados prácticamente a trabajar con los paraguayos en las tanineras, los quebrachales y en el arado con bueyes.

Comenzaron a aprender a utilizar el guaraní debido al contacto con los trabajadores. De a poco fueron perdiendo su lengua. En 1962, Puerto Sastre se vende con unas 330.000 hectáreas a una empresa italiana y ellos son expulsados de sus tierras.

Comienza la diáspora del pueblo Guaná. Primero se ubicaron en un puerto, en un lugar llamado Cerrito. Un tiempo subsistieron con víveres gracias a la ayuda de los religiosos. Lograban trasladarse hasta una estancia de la familia Casado, y cruzaban a Vallemí en canoa para hacer changas (lavar ropas, barrer y los hombres limpiaban patios).

Pasaron algunos años así hasta que se empezaron a instalar en los alrededores de la cementera. Hacían ranchos de cartón y tambor para su techo. De a poco se fueron quedando en el lugar, ante el peligro de cruzar diariamente el río. Luego, se dispersaron.

Algunos fueron nuevamente al Chaco para trabajar con los menonitas y otros fueron a Asunción. Los integrantes de esta comunidad asentados cerca del río Apá actualmente se dedican a vender hierbas medicinales y escobas de karanday.

Cuentan con una huerta de proyecto Proders y producen tomate y locote en Vallemí. Algunas mujeres trabajan de empleadas domésticas; mientras que los varones, algunos tienen trabajo en el INC en forma temporal. Luego van a las estancias para hacer limpiezas y cuidar el alambrado.

Publicado en UH - Por Roberto Santander

domingo, 17 de julio de 2016

Gonzaga Garcete rompió comprometedor informe que le presentó capitán Piñánez

El general Herminio Piñánez, padre del capitán Enrique Piñánez, fallecido en extrañas circunstancias en Cuero Fresco, Concepción, sostuvo que a casi dos años del hecho, autoridades militares no informaron sobre la muerte de su hijo. Dijo que Gonzaga Garcete eliminó un informe clave que denunció el desaparecido y, según el padre, hay temor de que se sepa más sobre bomba electrónica que FTC mandó preparar al capitán.



–¿Qué fue lo que pasó con su hijo?

–Él se sintió observado por la amenaza que le hizo el comisario Antonio Gamarra al enterarse de que mi hijo le comentó al fiscal Joel Cazal durante un almuerzo en su casa sobre toda la corrupción en la FTC y que en su ausencia sacaron de su ropero las bombas que encontró en el lugar donde murió el comisario Manuel Escurra.



Capitán de Ingeniería Enrique Daniel
Piñánez Ciancio, quien falleció el 26 de
noviembre del 2014 en Horqueta.
A partir de ahí, Gamarra le amenazó que si vuelve a pisar Concepción será hombre muerto. Entonces vino unos días y se volvió a presentar el 18 de noviembre. Fue recibido otra vez de forma grotesca y con amenazas. Su jefe Restituto González le dijo frente a todos los personales, “yo no le quiero ver a usted, desaparezca de mi vista”. Luego unos camaradas le dijeron: Hoy tenés que desaparecer de ahí, porque esta gente te va a matar y entonces preparó todas sus cosas y a media noche salió y estuvo tres días en la casa de su hermana.

–¿Qué hicieron sus jefes?

–Mandaron un informe al comandante del Ejército Gonzaga Garcete acusándolo de deserción. Garcete le ordenó para que redacte un informe completo que después le entregó y eso fue lo que rompió en su cara.

Le dijo: “Eso es muy comprometedor tanto para usted como para mí” y rompió. Prepare otro, donde ya no dijo nada porque él ya sabía. Ese fue el comienzo de su problema.

–¿Cómo fue que volvió a Concepción?

–Y en agosto del 2014 por ahí fue que hubo cambio allá. Dijo que se iba de particular, con Héctor Grau y Ramón Benítez, comandante de la FTC. Su ida fue en forma irregular porque no hubo orden para ir allá, pero hay normas que siempre se cumplen en las unidades militares. Yo, comandante, no puedo disponer por mi mismo la comisión de un personal calificado sin autorización del que está más arriba.

–¿Para qué se fue?

–A su esposa le dijo que se iba a pedido del general Benítez para preparar una bomba a ser detonada a control remoto. Esta bomba se va a meter con un paquete de explosivos en el campamento de los delincuentes y a ser explotada entre ellos (ACA). Totalmente ilegal y penado por leyes internacionales y que hasta ahora sigue la incógnita de quién detonó.

–¿Qué teoría maneja usted?

–Ellos no estaban haciendo patrullaje. El capitán y el suboficial José González estuvieron desde las 13:30 en esa comisaría de Cuero Fresco, que queda a 400 metros del lugar donde ocurrió el hecho. Les dejaron ahí y después se fueron a retirarle a las ocho menos cinco, y ahí ocurrió.

–¿Qué explicaciones le dieron?

–A mí hasta ahora nadie me dio ningún informe oficial. En marzo de 2015 como no había ninguna novedad al respecto me comuniqué con el ayudante personal de Gonzaga Garcete y le dije si me podía fijar una audiencia y me dijo, en seguida le devuelvo la llamada. Nunca recibí esa llamada.

Como no recibí la devolución de esa llamada, me fui al Comando en Jefe. Entregué la nota directamente al Presidente de la República y llamativamente desde el día siguiente comenzó la movida de toda esa gente que tuvieron participación en esa operación. Eso me llamó la atención.

–¿Qué le dijo el Presidente de la República?

–A consecuencia de la publicación de la denuncia que hice a través de ABC, yo creo que para tratar de calmarme, escuché que se dijo eso, el Presidente de la República me hizo invitar para recibirme. Me fui, y me dijo: ¿Acaso a su hijo no le explicaron lo que pasó? Y yo tenía cierta pregunta que quería hacerle, pero por respeto no hice, quería preguntarle la versión oficial que él recibió. Esa versión es la que yo quiero saber.

Yo le pregunté esa vez al Presidente si sabía lo de la bomba a control y me dijo: ¿Usted piensa que yo voy a hacer esas cosas?, comento no más porque todos sabían de esa operación.

–¿La Corte Militar está investigando el caso?

–La Corte Militar me respondió por nota que no está en su jurisdicción abrir un sumario sobre el caso; sin embargo, es un hecho que ocurrió en servicio.

–¿Cómo avanza la Fiscalía?

–La Fiscalía viene a ser como una tormenta que llega con mucha fuerza y después se va disipando, hasta desaparecer.

Muchas dudas

El 26 de noviembre del 2014 en Cuero Fresco, Horqueta, una explosión en horas de la noche costó la vida del capitán de Ingeniería Enrique Piñánez Ciancio y la del suboficial José González Ferreira. Mientras que el agente especial de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) Juan Manuel Jara sufrió severas lesiones auditivas y un cuarto supuesto agente encubierto solo tuvo heridas puntiformes leves, según los informes oficiales.

La versión no termina de convencer al general Piñánez. El militar retirado dijo: “Hay cosas que no cierran, no descarto que haya podido ser un accidente, pero que me den una explicación lógica, cómo pasaron las cosas”.

Publicado por ABC Color

lunes, 6 de octubre de 2014

Excombatiente festejó su 102 cumpleaños

  • CONCEPCIÓN.- El único excombatiente de la Guerra del Chaco sobreviviente de la comunidad de Villa María Auxiliadora, Concepción, festejó recientemente sus 102 años de vida.

Se trata de don Ruperto Rivarola que había nacido el 12 de septiembre de 1912 en Cañada La Paz, distrito de Loreto. Sin embargo, tras concluir la guerra, se radicó en Villa María Auxiliadora, distrito de Concepción, donde vive actualmente.

El veterano comentó los difíciles momentos que pasaron durante la contienda, principalmente por la escasez de agua y alimentos. “Cada dos días llegaban el agua y los alimentos, los bolivianos atajaban todo”, dijo.

Explicó que lo más complicado fue cuando cayó como prisionero meses antes de concluir la guerra. “Me llevaron directo a La Paz, pero por suerte fueron solamente unos 3 meses y luego ya se produjo el intercambio de prisioneros”, comentó.

Don Ruperto se muestra aún con mucha fortaleza, tiene buena visión, habla y escucha bien. Sin embargo, el único problema es que no puede caminar por un problema de hernia discal. Sin embargo, uno de sus nietos lo cuida además de uno de sus hijos.

Es el único veterano sobreviviente en la comunidad de María Auxiliadora.

Don Ruperto tuvo 13 hijos de los cuales aún viven 9 y una desaparecida. Tiene más de 100 nietos, bisnietos y tataranietos. La hija desaparecida hace 22 años es Petrona Rivarola.

Fuente: UH

domingo, 17 de noviembre de 2013

Puerto Casado: Pescadores quemados por el sol, la vida en el río

Todo comenzó con una Ruta Quetzal inolvidable que marcó a todos sus participantes. Paraguay fue el país que marcó en especial a dos de ellos.

Puerto Casado
Pescadores en Puerto Casado

En la margen derecha del río Paraguay, antes de llegar a Corumba, en pleno Pantanal brasileño, existe uno de los mayores latifundios de toda sudamérica donde hay una vieja fábrica de tanino, un producto que se empleaba para curtir la piel.
Hoy la materia prima que se extraía del Quebracho, un árbol abundante en las 6.500.000 de hectáreas, ya no la demanda el mercado y la fábrica está paralizada. La población tiene una densidad de 0,4 personas por kilómetro cuadrado y desde allí partieron los menonitas para internarse y colonizar el Chaco central.

El Chaco, el río Paraguay y la nave Bahía Negra

El Río Paraguay está entre los 40 rios más grandes del mundo, con una longitud de 2.625 kilómetros. Nace en Brasil y después de discurrir brevemente por Bolivia cruza Paraguay. Divide a la nación en dos regiones ecológicamente distintas. Al oeste se encuentra el Gran Chaco, considerada el área de bosque seco más grande de América del Sur y la extensión forestal más grande del continente, después del Amazonas.
Hacia el otro lado, el Bosque Atlántico del Alto Paraná es uno de los bosques más diversos y amenazados del mundo. El barco Bahía Negra es una nave que se fabricó en unos astilleros bilbaínos en el año 1964 y estaba aún activo como un buque de pasajeros fluvial en Diciembre de 1997. En Abril del 2003 se encontraba parcialmente desmantelado en Asunción.

Original centro comercial

Al fondo, dando la espalda a una estampa a la que ya deben estar acostumbrados, dos barcos construídos en un astillero bilbaíno, a miles de kilómetros de allí. Un poco más cerca de una de las orillas del Río Paraguay hay una frágil embarcación, en donde una niña espera a que su padre vuelva. Está comprando una garrafa del carísimo gas importado de Argentina. Atracado a un puerto natural, hoy está el barco que semanalmente abastece a la pequeña población ribereña de un sin fin de productos traídos desde la capital, Asunción.
Un joven lava en el río una garrafa en donde pedirá que le pongan un par de litros de alcohol para quemar. Un equilibrista carga con un pesado saco de harina de mandioca que servirá a los pobladores para hacer pan, dulces y fideos. En la frágil embarcación de madera, los lugareños pueden comprar productos tan dispares como leña, combustible, ropa, alimentos y hasta remedios para la salud. A cuantas grandes superficies les gustaría rentabilizar su espacio como lo hacen los dueños de estos pocos metros cuadrados flotantes. Toda una lección de economía.

Quemados por el sol

No pude reflejar en una foto el rostro del pescador. No quise molestarle, estaba tan concentrado con sus rudimentarios aparejos de pesca que no me atreví a llamarle. Aquel hombre estaba sentado, casi haciendo malabares, en la proa de su barquito de madera. Una materia prima, que antaño fue muy abundante, pero que ahora con la explotación de los bosques del país cada día son más escasos árboles como los cedros, los lapachos y los timbó con el que hacer todo tipo de manufacturas de madera. El en su frágil embarcación y yo, en un mastodonte de acero fabricado en Europa. O no llevaba mucho tiempo allí, o la pesca es escasa en ese tramo del río. 

Solo vi una piraña destripada que estaba utilizando como cebo. La caña era una sencilla rama de árbol, el sedal un pequeño cordón rojo. Su piel y su remera estaban quemadas por tanta horas de exposición al sol. En un momento dado, giró la cabeza hacía arriba y me quedé helado, sus ojos de un azul extraño me dejaron cegado, petrificado. No fui capaz de retener esa mirada, la última foto la disparé un par de segundos antes. Malditos carretes de película, aún no había llegado la fotografía digital. Espero que esos ojos no estén muy dañados por el reflejo del sol en el agua, ojalá que sigan viendo para que lo disfruten otros. ¡Yo tengo clavada esa mirada y será para siempre!.



La vida en el río

Mientras la señora se pasa y se gana la vida limpiando las vísceras de los animales que “carnean” en un matadero cercano, él se dedica a “platicar” para entretener a su compañera. En muchas partes del Paraguay casi siempre los roles suelen ser muy machistas. En las latitudes donde está Concepción (cerca del trópico de Capricornio) a la horas centrales del día, el cerebro no está para procesar muchos datos, la combinación de humedad y el calor hacen que el flujo sanguíneo que llega al cerebro sea más bien escaso.
Pobre animal (el carneado) pobre señora (por su trabajo) y pobre sintonizador de radio (el compañero). Solo faltaría que el simpatizara con el Olimpia, el Club de futbol más pudiente del país y ella con el Cerro porteño, el de la gente más humilde. ¡Para qué queremos más!

Difícil control

El río Paraguay está entre los ríos más grandes de América. Tiene una longitud total de 2.625 kilómetros y en buena parte de su recorrido es una frontera natural entre Bolivia/Brasil, Paraguay/Brasil y Argentina/Paraguay. Tan extensas y remotas en algunos puntos de su recorrido que son fácil blanco para el contrabando de todo tipo de mercancías, legales e ilegales, sobre todo en su frontera norte con Brasil.
Desde la explotación y contrabando de maderas nobles hasta los vuelos de pequeñas aeronaves que llegan cargadas de marihuana, producida en el país, o de la cocaína, que utilizan el despoblado Chaco para hacer escala con dirección a mercados más rentables económicamente.

Por la proa o por la popa

Para desprenderse de los desperdicios orgánicos que se originaba en las dos naves de la expedición, lo más sencillo era lanzarlos directamente al inmenso caudal del río Paraguay. La rica fauna que vive en sus aguas (230 especies de peces y 46 de anfibios) se encargará, en cuestión de minutos, de dar buena cuenta de lo que les llegue desde el exterior.
Ninguna de aquellas especies del ecosistema se atrevió a engullir al amigo de la foto. A Sancho González Green no hay boca (no humana) que se atreva a hincarle el diente. Y no por duro, sino por luchador.


Fuente: http://www.hechosdehoy.com/pescadores-en-puerto-casado-quemados-por-el-sol-la-vida-en-31686.htm

miércoles, 10 de abril de 2013

Clásicas piezas de culto católico en Concepción

Concepción.- Una atractiva selección de piezas ligadas al culto religioso: santos, artísticos candelabros, casullas bordadas y atuendos de sacerdotes, medallas papales, copones de plata y fotografías de iglesias conforman el acervo del Museo Diocesano de Concepción, habilitado en 1999.


Un amplio salón de la casa parroquial fue acondicionado para albergar las colecciones históricas que posee el Museo Diocesano de Concepción. Fue el padre Emiliano R. Fernández quien, en el año 1999, se ocupó de colectar de la iglesia y de sus colegas sacerdotes objetos de uso religioso para organizar el atractivo acervo, expuesto en varios exhibidores y pedestales.
Al ingresar, los ojos del visitante apuntan a una vitrina que contiene casullas finamente bordadas, mitras, medallas papales y un báculo de plata. Ahí también se aprecia la capa pluvial que el primer obispo de Concepción, monseñor Emilio Sosa Gaona, había usado durante los funerales del Mariscal José Félix Estigarribia, el 8 de setiembre de 1940. Es una capa confeccionada en Viena, Austria, con delicados adornos.

En otra vitrina, una serie de avejentadas fotografías dejan ver cómo era la antigua iglesia que fue demolida para dar lugar a la que se conoce hoy. Un exhibidor circular contiene un lote de copones de plata, cáliz, portahostias, artísticos candelabros, luminarias a querosén y un viejo artefacto para hacer hostias. Entre las reliquias ahí guardadas está la mitra que usó monseñor Aníbal Maricevich el día de su consagración como obispo.
Una de las estaciones del vía crucis, con marco combado, es muy interesante como concepción del arte sacro. Floreros, portavelas de diversos estilos, art noveau, art decó y necoclásicos forman parte del montaje que incluye estampas de santos católicos.
Un mural que representa la laboriosidad del hombre del campo, que trabaja la tierra con sus bueyes, es una de las sorpresas que aguardan a los visitantes.
Tres vírgenes de vestir, una figura del Señor de la Columna y algunos nichos, así como un confesionario de madera, sillas y sillones, corresponden a las piezas de culto dedicadas a Dios.
Un baúl grande, muebles de estilo y dos bibliotecas con libros de religión y publicaciones diocesanas, así como misales de siglos pasados, completan el contenido del museo.

Accesible por dos caminos

El Museo Diocesano de Concepción se habilita al público de lunes a viernes, de 08:00 a 12:00 y de 15:00 a 17:00. Los sábados, de 08:00 a 12:00. El acceso es libre y gratuito.
A Concepción se puede llegar desde Asunción por dos vías terrestres asfaltadas. Queda a 470 km si se viaja por la Ruta III, para tomar la Ruta V en Yby Yaú.
Si se viaja por la ruta Transchaco, el viaje es más corto, con 410 km, pero existen tramos en muy mal estado.

Atractivo perfil urbano

La ciudad de Concepción fue fundada en 1773 por el gobernador Agustín Fernando de Pinedo. En la primera mitad del siglo XIX, tenía cierta importancia, pero recién después de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) tuvo un desarrollo pleno con la llegada de inmigrantes italianos, árabes y catalanes, que impulsaron su evolución como puerto comercial. También empezó a adquirir un atractivo perfil arquitectónico, que en buena parte se conserva hasta hoy y es un claro indicador de la época de prosperidad económica.

Fuente: ABC

miércoles, 13 de marzo de 2013

Pantanal: riqueza paraguaya para ser valorada y disfrutada

El Pantanal paraguayo, perteneciente al Gran Pantanal –que abarca mayormente territorio brasileño y también parte de Bolivia–, es una de las zonas más ricas en biodiversidad de fauna y flora del continente. 

Ahora hay un plan de turismo de naturaleza que impulsa la organización Guyra Paraguay para disfrutar del lugar, valorarlo y ayudar a protegerlo.

Dentro de la reserva de la biósfera del Chaco, que integra a grupos de reservas naturales y parques nacionales del Chaco seco y del Chaco húmedo, ubicados en los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay, está el Pantanal paraguayo.
En este grupo de sistema de conservación de humedales se encuentra el Parque Nacional Río Negro, con unas 123.000 hectáreas y en cuyo territorio se instaló desde 2008 Guyra Paraguay, que adquirió unas 15.000 hectáreas para hacer una estación biológica que funciona con el nombre de “Los Tres Gigantes”. Esta denominación se hizo en referencia al oso hormiguero, al tatú carreta y a la nutria gigante, tres especies que habitan la zona.Guyra Paraguay encabezó la semana pasada el Fam Tour “Pantanal paraguayo”, un viaje náutico que representa un plan piloto de promoción de turismo de naturaleza. Este proyecto forma parte del programa Ka’aguy Retã-Bosques y Desarrollos, que lleva adelante la Usaid con la Wildlife Conservation Society (WCS.org).
En la comitiva estuvieron biólogos, observadores de aves, expertos en especies, oficiales de turismo y productores de programas dedicados a la naturaleza y a la vida salvaje, acompañados por periodistas.

Esta conjunción de profesionales de diferentes sectores se hizo para enfocar este viaje desde dos perspectivas posibles: la del turismo de naturaleza y la de ampliar las investigaciones en el campo de la biología.
Por el lado del turismo, la idea es bien concreta: los organizadores del proyecto desean que el Fam Tour Pantanal paraguayo haga sentir al turista la realidad de la naturaleza, con sus cosas positivas y negativas. En ese sentido, Andrea Ferreira, de Guyra Paraguay, señala que dentro de un turismo de naturaleza, lo más importante es el lugar y no precisamente el turista, por lo que no se habla de dar alojamientos de hotel 5 estrellas en medio de un bosque. “Lo que buscamos es mostrar a la naturaleza en su esencia misma”, explica Ferreira. En ese orden, Guyra Paraguay cuenta con un local en donde se alojan los turistas. Las habitaciones, si bien no son lujosas, tienen absolutamente todas las comodidades necesarias para un buen descanso a cualquier hora.

Un viaje encantador

Para llegar a la Estación Biológica Los Tres Gigantes no hay otro medio que no sea fluvial. Desde Bahía Negra se toman lanchas o botes hasta alcanzar la Estación, navegando el río Negro.
Con el Fam Tour de Guyra Paraguay, son 55 horas de navegación desde Concepción hasta llegar a la Estación Biológica. Pero el viaje se hace placentero con el yate 7 Cabrillas, que tiene gran comodidad y un servicio a bordo de primer nivel. El yate está dentro del paquete, que tiene su costo de entre 1.000 y 1.250 dólares por persona. Extranjeros son los que más realizan el tour.
De igual manera, la organización no busca llenarse de turistas que no entiendan el sentido de una vida de campo, sino buscar gente que quiera conocer el lugar en su esencia, valorarla y gestionar cambios para proteger la vida natural.


Fuente: ABC Color

domingo, 10 de febrero de 2013

Miriam Adela: 35 años de una catástrofe que conmovió al país

CONCEPCIÓN.- En la fecha se cumplen 35 años de un accidente que marcó la historia de Concepción. El hundimiento del barco “Myriam Adela”, en la zona de Puerto Kemmerich, considerado el mayor siniestro acuático ocurrido en nuestro país y que dejó unos 70 muertos y unos 30 desaparecidos.

Jueves 9 de febrero de 1978. 

El sol calentaba como nunca a las 7.00 de la mañana. El buque de carga y pasajeros Myriam Adela iniciaba un nuevo recorrido rumbo al Norte del país. Como en cada trayecto, saldría de Asunción e iría tocando varios puertos hasta llegar a Vallemí. En ese entonces, viajar por el río Paraguay era la forma más segura de llegar hasta los alejados pueblos del Norte. Los caminos por tierra eran escasos y en gran parte se encontraban en pésimo estado, algo que en los tiempos actuales sigue siendo el problema de las localidades más alejadas de las poblaciones urbanas.
El buque partió con 26 pasajeros y durante su recorrido fue alzando más personas. En el Puerto de Concepción, el 10 de febrero, fue donde más gente subió. El Myriam Adela era la motonave preferida por muchos de los que viajaban por el río Paraguay hacia la zona norteña. Pero el destino le daría un giro brusco unos 88 kilómetros aguas arriba, al llegar a Puerto Kemmerich (Concepción), donde hay un barranco de unos dos metros de altura. Allí se produjo el encuentro con un tornado. El buque no contaba con una planilla de pasajeros, por lo que fue difícil determinar la cantidad de gente que iba en ese viaje. Los cálculos posteriores estiman que a bordo estaban unas 160 personas, entre hombres, mujeres y niños. Y a esto se sumaban unas 17 toneladas de carga.

Según refieren las crónicas de la época, el capitán Juan Bautista Coronel alertó al segundo comisario a bordo, Prudencio Silva, sobre el extraño comportamiento del tiempo. Prudencio recomendó al capitán realizar marcha atrás. Eran poco más de las 19.00 cuando estalló el aguacero. Los pasajeros que estaban afuera ingresaron a la cabina para refugiarse y cerraron las ventanillas del carguero, en tanto que el viento empezaba a soplar con más fuerza, agitando las aguas y a la atestada embarcación. Temeroso de lo que podía suceder, Bautista Coronel ordenó dirigir la embarcación a toda máquina hacia la costa distante a unos 150 metros, para refugiarse en el barranco hasta que pasara el temporal.

Pero en el giro, a las 19.13, el tornado golpeó con fuerza al Myriam Adela, y lo dejó boca abajo (en vuelta campana). La nave salió a flote, para luego volver a hundirse en forma definitiva. Escenas dantescas se vivieron en esos momentos. Los que estaban afuera se lanzaron al bravío río y posteriormente se mantuvieron a flote agarrándose de salvavidas, colchones, maderas, etcétera. Adentro había terror, desesperación, llantos, gritos. Los que podían, rompían los vidrios de las ventanillas e intentaban salir a la superficie. El buque se hundió de manera inexorable llegando hasta el fondo del río, a unos 12 metros de profundidad.

Con su arrojo y valentía, don Eligio 
González, que trabajaba de peón en 
una estancia cercana, salvó a unas 25 personas
En Kemmerich, Eligio González (76) esperaba la llegada del barco para retirar una encomienda de su patrón. Sabría de la proximidad del buque cuando hiciera sonar su bocina. Para retirar el encargo, él se acercaría con su bote a recogerlo. "Un rato antes todo estaba tranquilo, ni siquiera una nube había", rememora hoy, 35 años después de la tragedia. Cuando se desataron la lluvia y el vendaval, se refugió junto a otras personas en un ranchito de unos trabajadores. "El tornado echó todo lo que encontraba a su paso. Duró minutos", dice.
Don Eligio recordó que no había amarrado bien el bote con el cual iba a buscar el encargo, por lo que bajó hasta la costa y ahí escuchó los gritos de los náufragos. Sin pensarlo tomó su embarcación de seis metros y empezó la tarea de rescate, haciendo frente a las olas altas y al fuerte viento. "Cuando llegué vi a las personas que estaban pidiendo socorro. Estaban todas juntas. Se tomaban de lo que sea. Pude agarrar a algunas que ya se estaban hundiendo", especifica y detalla que varios a quienes había traído se encontraban muy alterados y pedían volver para rescatar a algún familiar o conocido.Por esta acción Don Eligio recibió dos condecoraciones: una de la Cruzada Mundial de la Amistad y otra del Club de Leones de Concepción. Pero fuera de esto, nada más. No tuvo ningún tipo de reconocimiento ni pensión de la Municipalidad ni de la Gobernación concepcionera.

Hoy en día vive prácticamente en la indigencia, acompañado de su hija Catalina González, el marido de esta (quien se encarga de mantener a la familia) y sus pequeños nietos. Ninguno de los sobrevivientes o sus parientes volvieron a contactar con él.

Hace poco más de un año quedó ciego a causa de cataratas. El 14 de enero de este año su señora, Marina Santracruz (73), falleció como consecuencia de un cáncer de piel. El pedido específico de este héroe civil es poder cobrar el subsidio de los adultos de la tercera edad. Debido a su estado de salud y a que su hija estuvo a cargo del cuidado de su madre durante el largo tiempo de su enfermedad, no ha podido iniciar las gestiones para acceder a este beneficio, cuenta. "Ese dinero me servirá al menos para algo", expresa con esperanza este sobreviviente de las grandes tormentas que pasaron por su vida.

El naufragio del Myriam Adela conmocionó a todo el país. Embarcaciones cercanas se sumaron a la tarea de rescate de los sobrevivientes y la búsqueda de los cuerpos. A la par de estas acciones se barajaban las posibilidades de cómo reflotar a la motonave, ya que se especulaba que había más víctimas en su interior. En este trabajo participaron buzos de la Armada nacional y grúas que fueron llevadas por agua hasta el sitio del luctuoso suceso. Carpinteros concepcioneros se ofrecieron a fabricar ataúdes de manera gratuita para los deudos, mientras que Concepción era el epicentro de colectas solidarias y oficios religiosos en la iglesia de la ciudad.

La tristeza invadía todos los espacios. Entre los primeros ahogados que fueron encontrados unos días después, se destacaba el de una madre que abrazaba con fuerza a su hijo pequeño. Al principio los restos hallados fueron llevados hasta la capital del primer departamento. Las autoridades determinaron que fueran enterrados en fosas comunes, debido al avanzado estado de descomposición. Unos días después, se ordenó que cuerpos hallados posteriormente fueran sepultados en la misma costa donde ocurrió el hecho. Esto alertó a los familiares de los fallecidos, quienes temían que sus seres queridos fueran enterrados sin que ellos los identificaran.

"Durante la partida al cementerio, el olor de los cuerpos agarraba toda la avenida Pdte.Franco", relata hoy Américo Albertini, integrante del Cuerpo de Bomberos de Concepción, instructor de natación y que con su amplia experiencia en el agua ayudó al rescate de los ahogados. El servidor público asegura que en todo el mundo el accidente del Myriam Adela fue la peor tragedia fluvial. De aquellas dos semanas, Albertini recuerda que en la desesperación algunos le reclamaban de manera airada el hecho de no encontrar aún a los desaparecidos en el siniestro.

En Puerto Kemmerich, entre 400 y 500 personas formaron un improvisado campamento durante la espera del reflote de la siniestrada nave. Gracianiano Irala (68), más conocido como Fotosky, realizó la cobertura para el diario Última Hora. Llegó tres días después del accidente y se mantuvo en el lugar como un mes. Cada día debía realizar el trayecto Kemmerich- Concepción para enviar por vía terrestre los rollos de fotos que se publicarían en la edición del día siguiente.

En la memoria aún guarda vívidas imágenes de su estadía en el lugar de los hechos. Recuerda cómo los parientes de los fallecidos se abrazaban a sus restos una vez hallados, sin importar el olor ni el estado de descomposición en que se encontraban. Otra película de ese momento fue el de unas personas que a orillas del río esperaban sentados sobre unos ataúdes la aparición de los cuatro miembros de una familia. Finalmente se encontró solo a tres de ellos.
Dr. Mario González
Durante varios días el pediatra Mario González fue el único médico en Kemmerich. Además de asistir a los heridos, durante los 17 días que siguieron a la tragedia hasta el reflote total del barco, González dio palabras de aliento a los que se sentían de-sesperanzados por no encontrar a sus desaparecidos. "Un señor quería tirarse desde el barranco porque él se salvó pero los que iban con él, no", relata. También evitó riñas y un intento de violación. En medio de ese ambiente de tristeza y muerte, ayudó a dar a luz a una niña cuyos padres la bautizaron con el nombre de la embarcación. "Nunca más supe de ella", responde al preguntársele si conoce su paradero actual.
Mario González fue el único médico en Kemmerich. Asistió a los heridos, durante los 17 días que siguieron a la tragedia.
El doctor González había llegado hasta Puerto Kemmerich para buscar a su madre, Francisca Paradeda de González, quien viajaba en el barco rumbo a Vallemí, para visitar a uno de sus hijos. En el último día del reflote, tarea que se realizó luego de dos intentos infructuosos, pudo encontrar a su madre en la bodega de la embarcación. "La reconocí por tres elementos: un diente de oro, el anillo y un aro que ella llevaba", detalla González.

De los momentos vividos con el heterogéneo grupo de personas en el campamento, rememora que el estado emocional era muy cambiante. Al amanecer muchos se sentían pletóricos de esperanza a la espera de encontrar a sus seres queridos. Pero al caer la tarde la desazón cundía, cuando la búsqueda no daba resultados. González también menciona el hecho de que macateros inescrupulosos iban en botes y vendían alcohol a los ocasionales ocupantes de la orilla del río Paraguay. "Pero lo que más destaco en ese momento es la unidad que hubo en el grupo y la gran solidaridad de toda la gente", señala.

El 26 de febrero, a las 19.00, luego de estar 380 horas bajo el agua, el Myriam Adela fue reflotado. "Hasta en el baño había cadáveres", evoca el doctor González, uno de los intervinientes. Los datos más cercanos indicaron que fallecieron 113 personas y sobrevivieron 47. Años después, la embarcación volvería a surcar las aguas, pero solo como transporte de carga de ganado vacuno. El transporte preferido de los que iban al Norte por agua cerraba esta etapa con el estigma de haberse anclado en la historia del país como una de las mayores tragedias de la vida civil.

Los vaivenes de una nave



En su origen, el Myriam Adela perteneció a los Testigos de Jehová, que lo habían bautizado con el nombre de La Mensajera. Los religiosos lo utilizaban para llevar el evangelio a las localidades del Norte. Luego fue vendido y sirvió de transporte de carga de ganado en la misma zona. Posteriormente, la nave fue adquirida por Juan Gualberto López, que la transformó en barco de pasajeros y la renombró Myriam Adela, como una de sus hijas. La embarcación medía 27 metros de largo, cinco de ancho y dos metros de altura.
Posterior a la tragedia fue adquirida por Félix Rolón. Hoy en día lleva el nombre de Jinete I y es utilizada para transportar ganado a la zona norteña. Hace unos tres años y medio volvió a hundirse, a 274 kilómetros de Asunción, y se perdieron 80 cabezas de ganado.
Sobre los supuestos gritos y pedidos de socorro que se escuchan en la motonave en las noches de tormenta -después del hundimiento del 10 de febrero de 1978- Wilson Morínigo (33) comenta que en los 18 meses que trabajó en el barco, jamás escuchó tales manifestaciones.Lo mismo afirma Gabino Sosa (59), que durante 10 años sirvió como marino en el Jinete I. "Cuando se pasa con el barco en la zona donde se fue a pique, uno tiene miedo y hasta parece que dos barcos están viajando, uno al lado de otro. Pero eso es porque tenemos miedo nomás", dice sonriendo Gabino.
                                                              *Publicación de la Revista Vida | Sábado 9 de enero de 2013

Fuente: Ultima hora

martes, 20 de diciembre de 2011

Fotos para el recuerdo - 1971


Momento en que el capitán de la Selección Concepcionera de fútbol, Pedro Sosa hace entrega al entonces Intendente de Concepción, Don Agustín Bareiro Yegros, el trofeo del Bi-campeonato nacional de Interligas en el año 1971.

lunes, 24 de octubre de 2011

Foto antigua - 1898

Calle Ypané en 1898 (hoy Pdte. Franco)
1)      Hoy: Hotel Francés
                             2)      Hoy: Banco Nación de la Argentina
          3)      Hoy: Sede de la Uninorte

Tren que unía Concepción con Horqueta


lunes, 9 de mayo de 2011

Concepción en 1911.




La Casa comercial Coelho y Lima en 1911
Las carretas cargando mercaderías para los yerbales.
El edificio pasó a los Canillas. Actualmente alquilado a la Universidad del Norte
Al fondo se visualiza el viejo negocio de Segundo Antoniolli S.A.