miércoles, 30 de enero de 2013

Revolución del 47: Una muerte injusta

En un episodio, el 8 de julio de 1947, a las 7,30 hs. cae una bomba en el patio del Sr. Leandro Echagüe a pocos metros de la "tuca" protectora de la familia. 

Avion de la epoca
Como venía sobrevolando la zona del Salesiano un avión gubernista, cuyo piloto quería bombardear la Barraca de la firma "Ruiz y Jorba" pegada al Salesiano, creyendo que ahí había un gran depósito de armas y pertrechos, erró unos 100 metros. 
Y la bomba cayó, como se dijo, al costado de la tuca de los Echagüe. En esta tuca, la madre de los Echagüe, doña Concepción Torales de Echagüe acababa de ubicar a tres de sus pequeños hijos, pero como una hija menor no volvía del almacén adonde se la había ocupado, al escuchar el silbido de la bomba que caía, corrió del corredor hacia la boca de la tuca y... en eso estalla la bomba a escaso medio metro donde se encontraba corriendo doña Concepción, matándola instantáneamente. 
La pierna izquierda fue cercenada y se la encontró en la calle, intersección de las Avenidas Pinedo y Herminio Mendoza, a unos 100 metros de la casa.
 La herida mortal fue una esquirla con orificio de entrada en la mejilla derecha, y el de salida, con un gran boquete, a la altura de la sien izquierda, a más del vientre que fue acribillado por un montón de esquirlas. 
El Comando Revolucionario de inmediato envío a la casa de la infortunada a los Dres. Joaquín Miranda, Roberto Paleari y César Guggiari, con la orden de embalsamarla. Luego de examinar, los médicos dictaminaron que era imposible embalsamar, debido a los destrozos y que se lamentaban doblemente, porque doña Concepción estaba embarazada de 5 meses, doble y triste crimen que inconcebiblemente se da en una lucha fratricida, entre hermanos de una misma raza, de una misma religión y de una misma nacionalidad.
En gesto digno de mención, el Cnel. Juan Lisboa, quien era Jefe de Intendencia de las Fuerzas Revolucionarias, entregó al soldado Blas Echagüe dos billetes enormes de a 1000 $ c/u para sustento de la familia y a sus hermanas envió víveres y una pieza de tela negra para luto.
El Sr. Leandro Echagüe y Flia. fueron alojados en una habitación del Colegio Salesiano, con sus hijos, durante 26 días.
Con motivo de la toma de Concepción e invasión del campo por las huestes gubernistas (pynandíes), el Sr. Leandro Echagüe tuvo que abandonar su Estancia "Cerrito Totora", la que fue ocupada por centenares de soldados quienes, ayudados y azuzados por vecinos colorados, llegaron a faenar más de 400 cabezas vacunas para festines corridos y no contento con esto, destrozaron totalmente la Estancia. Pero el Sr. Leandro Echagüe era apresado constantemente por orden del Cap. Chávez y gracias al pedido especial del Sr. José D. Portillo, se le concedió un salvo conducto y ya no se lo molestó más, pero, lamentando las víctimas de los bombardeos, pocas por cierto en Concepción, fueron muchísimas sin embargo a lo largo y ancho de la República, perpetradas no sólo por colorados, sino también por las huestes revolucionarias, no pudiendo sopesarse hacia qué lado de la balanza se inclina uno u otro grupo. 
Estas calamidades sirven de ejemplo y mensaje para éstas y futuras generaciones por aquello de que "LOS HERMANOS DEBEN AMARSE LOS UNOS A LOS OTROS". Y que, en nombre de DIOS, la PATRIA y la FAMILIA, no se repitan más tamañas iniquidades.

Fuente: Pinceladas y vivencias del 47 - Dr. Pedro D. Ruso

domingo, 6 de enero de 2013

Crimen de Mateo Gamarra: Historia que se hizo leyenda

Este viernes se cumplirían 81 años de un episodio inmortalizado en la popular polca interpretada por el dúo Quintana-Escalante: El asesinato de Mateo Gamarra por parte de su concubina Delfina Servín.

La historia se origina en la localidad conocida como Puerto Guaraní, departamento de Alto Paraguay.Es media mañana del miércoles 12 de octubre de 1931 cuando arranca el baile y van llegando paulatinamente los trabajadores de la fábrica de tanino, quienes se disponen a aprovechar el feriado por el Día de la Raza.
En medio de la fiesta aparece Mateo Gamarra, uno de los empleados de la comunidad, pide un tema musical y se dispone a disfrutar de la polca junto a “una tal” Emilia Ortiz.
Minutos después, se presenta Delfina Servín, la esposa del hombre, tal vez alertada por vecinos sobre la escena. Luego de confirmar el engaño, la mujer le reclama su actitud al “Don Juan”, quien a su vez expresa no estar dispuesto a disculparse o excursarse siquiera y se apresta a seguir con la amante.
Lo que Gamarra no se imagina es que su respuesta acabaría con la paciencia de su pareja, quien llegó preparada para la ocasión.
“Che ha'e Delfina Servín, ne'írâ chekuaapa. (Yo soy Delfina Servín. Todavía no terminás de conocerme)”, expresa la mujer ya humillada y despechada antes de desenfundar un revólver y efectuar los cinco tiros certeros.

Malherido, Gamarra cae y luego de pedir auxilio, ya en agonía reclama el motivo del ataque, a lo que Delfina contesta: “Reikuaáma, Gamarra, ku Delfina oje'eha. Anichéne rejekeha, si a tiempo roavisa (Ahora ya sabés quién es Delfina. No te quejes, que bien se te avisó)”.
Esta es la historia recogida en la letra de la polca “Mateo Gamarra”, uno de los temas que se popularizó de manos del dúo conformado por Carlos Quintana y Martín Escalante.
El compuesto inicialmente era considerado de autoría desconocida, aunque posteriormente se supo que fue registrado por Estanislao Báez.
En Autores Paraguayos Asociados (APA), Luis Melgarejo, uno de los encargados del Departamento de Registros, confirmó que el poema corresponde a Báez mientras la melodía, a Eladio Martínez.
La letra fue registrada ya en la década del '70 en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC), de acuerdo a los datos manejados por la institución.


“LA HISTORIA ES CIERTA”

El ingeniero Carlos Vergara Báez, nieto de Estanislao Báez, asegura que la historia narrada en el compuesto es un hecho real.
“Él (Estanislao Báez) era ferroviario y era responsable de fiscalizaciones, por lo que viajaba a diferentes lugares del país y justo llegó a Puerto Guaraní cuando la gente aún estaba conmocionada por lo que pasó”, indicó al detallar relatos de su abuelo.
De esta manera, Estanislao Báez, quien igualmente era un asiduo escritor, recogió los testimonios de los pobladores y decidió contar el hecho a través de los versos, señaló Vergara.
“Siempre escribió y tiene un montón de manuscritos sobre la Guerra del Chaco y otros hechos y que guarda mi mamá”, refirió.
Según el “boca a boca”, Delfina Servín cumplió una condena en prisión y pasó sus últimos años como florista frente al Cementerio de la Recoleta. Sin embargo, en el penal de mujeres no existen registros sobre ella.


“NADA SE SABE”

Para el historiador Luis Verón, no hay certeza respecto a si el episodio realmente se registró o fue producto de la imaginación de un poeta. “Se ha investigado mucho y no se encontró nada”, expresó.
Comentó que incluso equipos de investigadores fueron hasta el llamado Puerto Guaraní, sin embargo los pobladores no pueden aportar datos fehacientes del caso.
“Nadie sabe nada. Si ocurrió, pudo ocurrir en otra localidad. Tal vez no pasa de ser una leyenda rural”, manifestó.


Fuente: ABC Color

domingo, 25 de noviembre de 2012

Lilia Celina Gaona: La música como medio de sobrevivencia

Asunción.- Todos los días desde temprano Lilia Celina Gaona ejecuta su guitarra y canta música paraguaya, así como de otros países, en los ómnibus de Asunción. Oriunda de Concepción, a sus 47 años, se confiesa una mujer que no le teme al trabajo y que se gana la vida haciendo lo que le gusta.

"La mujer paraguaya hace de todo para sobrevivir y sacar adelante a su familia. Este es un trabajo honesto y digno", eso opina Juana Díaz, una de las pasajeras que escucha cantar a Celina.
Pide permiso al chofer y a los pasajeros antes de subir, si alguien le dice que no quiere escucharla, el sol alumbrará nuevamente su cara en una vereda de la avenida Mariscal López. Así trabaja ella: Con alegría y una seguridad que le da un aire distinto al de las personas que comúnmente se ven en los colectivos.
La mujer llegó a Asunción con su familia cuando tenía 13 años y en la iglesia San Salvador del Mundo le enseñaron a ejecutar la guitarra, ese instrumento que se convirtió en su pasión y en su principal objeto para ganarse la vida, aunque eso empezó recién hace unos diez años.
La historia de Celina, que tiene dos hijos, se parece a la de muchos paraguayos que en busca de mejores horizontes y estimulada por la inseguridad reinante en Paraguay, ya que la asaltaron más de una docena de veces y en la última ocasión casi la mataron en barrio Obrero, decidió aceptar la invitación de una amiga suya para ir a Uruguay.

"Una amiga me llevó y me quedé, me gustó y me quedé", dice Celina. Enseguida comenzó a trabajar vendiendo bolsas de polietileno, actividad que la llevó a conocer a un cliente que todas las mañanas ejecutaba la guitarra y quien al escucharla le dijo "súbase a los ómnibus".
"Me prestó su guitarra y me escuchó, me dijo: ¿Cuánto ganás? 300 o 400 pesos le dije yo. Y me dijo él: no, eso es poco para usted, súbase a los buses y así, él me animó y me subí".
Explica que las primeras semanas de trabajo en los colectivos de Uruguay le costó adaptarse, porque la cultura y la educación es muy distinta. "Hay más respeto", dice ella, tanto entre los trabajadores como del público para con su trabajo.
Allá los temas que cantaba tenían que ser en español, de lo contrario debía traducirlo todo. Eso pasaba solamente cuando se presentaba en festivales o cuando actuaba con el elenco musical de la Embajada paraguaya en ese país, donde estuvo dos años, rodando con su guitarra y su canto a cuestas, hasta que la añoranza se impuso.

Celina pensó: "Cantar mi música paraguaya tan lejos de mi familia", y entonces regresó al país. Desde entonces sube y baja los no muy cómodos colectivos de Asunción, y aquí si canta en guaraní, en español. Canta los temas de actualidad de otros países, para "captar la atención de los jóvenes, aunque a ellos les gusta también nuestra música paraguaya", relata.
Tiene de 4 a 6 presentaciones cada mes, a veces desaparece por varias semanas de los ómnibus, eso significa que hay muchos contratos y debe evitar la calle, por la polución y el humo, para tener la garganta en buenas condiciones.
¿Y salen satisfechos los clientes que la escuchan?
Celina asegura que sí, porque de las presentaciones que hace en residencias privadas siempre le surgen otros contratos. Estos trabajos son los que dice le ayudaron a sacar adelante a sus hijos, a darles educación y ser lo que ella define como Mboriahu ryguatã (pobre al que le alcanza para comer, que no pasa hambre).

Fuente: Ultima hora

lunes, 19 de noviembre de 2012

La leyenda de Kuruzú Isabel

No muy lejos de la ciudad de Concepción, en medio de una picada, se yergue una cruz solitaria conocida con el nombre de "Kurusu Isabel", "la Cruz de Isabel". 

El viajero que pasa por el lugar no dejará de ver las velas constantemente encendidas y las mejores flores silvestres que siempre adornan la cruz.
Isabel había sido una mujer muy humilde y bondadosa. Había nacido en un lugar llamado "Takua Kora", cerca de Belén, a orillas del río Ypane.
Durante la guerra contra la Triple Alianza (1865-1870), el marido se alistó en el ejército nacional, dejando a su fiel esposa Isabel en compañía de Rosita, única hija del matrimonio.
Allá por 1866, cuando perdió contacto con su marido, Isabel tomó a la pequeña hija y fue también a la guerra. Con la intención de buscar y acompañar al padre de su pequeña, se hizo enfermera. Nunca pudo encontrarse con su marido y, ya en las postrimerías de la guerra, Isabel y Rosita se unieron al contingente de mujeres Residentas y empezaron una peregrinación, desde Pirivevui hasta Cerro Korá. Ya en Cerro Korá, López ordenó a las Residentas que marcharan hacia Concepción para evitar así caer en poder de los "Kamba". Empezaron así las penurias y sacrificios que tuvieron que soportar por acompañar a sus esposos, sus padres y a sus hermanos durante la Guerra Grande.

Comentan que el grupo de Residentas salió de Cerro Korá como para llegar a Concepción. Caminaron día y noche; si paraban, lo hacían sólo un rato para dormir y luego continuaban. Muchas caían extenuadas por el cansancio, el hambre y la sed, para quedar definitivamente por esos desolados caminos a "fertilizar la tierra". Dicen que muchísimas de sus compañeras quedaron tendidas para siempre a lo largo del camino, en medio de la selva. Isabel y Rosita llegaron después de veinte días, soportando horrorosas caminatas, a la entrada de una picada, ya cerca de la ciudad de Concepción. Por allí encontraron a un anciano ya octogenario quien les infundió ánimo y coraje y quedaron los tres a dormir a orillas del camino.

Templete donde se venera a Isabel.
Dicen que descansaron bien esa noche y a la mañana temprano, con la salida del sol, prosiguieron viaje. Pero el calor insoportable -ya hacía meses que no llovía- hizo que se sintieran abatidos por la sed. Cerca del mediodía, Isabel se sintió desfallecer y cayó en la vera del camino. El anciano que las acompañaba la arrastró hasta la sombra de un frondoso árbol, diciéndole a Rosita:

- Rápido, toma esa calabaza y ve a buscar agua por ahí que tu madre tiene mucha sed; se siente mal. Puede morir si no vuelves a tiempo.

Cuando Rosita regresó con la calabaza llena de agua la madre ya había muerto. Entregó su alma a Dios para empezar el descanso eterno de tantas penurias y sacrificios inenarrables, sin llegar a saber nunca más del marido, ignorando además la suerte que podría correr su pequeña hija, quien quedaba sola y desamparada en medio de la selva. 
Cruces que se encuentran
en el santuario 
Nunca más nadie supo de Rosita ni del viejecito que las acompañaba.
Exactamente donde falleció Isabel, manos piadosas pusieron una cruz, para que el viajero, al verla, supiera que allí descansa una mujer paraguaya, después de convivir con la miseria, el hambre, el cansancio, la sed y toda clase de penurias. "Kurusu Isavel" (La Cruz de Isabel) se la llama y cualquiera que acierte a pasar por allí, si necesita paz y tranquilidad, puede acercarse a ella y, penitente, decir una oración. Seguro que se cumplirá su deseo.

Fuente: portalguartani.com