viernes, 13 de febrero de 2015

Héroe que salvó a 25 pasajeros del “Myriam Adela” relata su hazaña

El pasado 10 de febrero se cumplieron 37 años del hundimiento de la embarcación “Myriam Adela” en aguas del río Paraguay y don Eligio González Aponte (79), quien rescató a unas 25 personas, hoy vive en la precariedad, ciego y con los achaques propios de la edad. El héroe de ese naufragio, considerado como el más importante del país, relata su hazaña heroica de aquel día.

CONCEPCIÓN . La embarcación Myriam Adela partió de Asunción el 9 de febrero de 1978 y tenía como destino el Puerto de Vallemí. La última parada que realizó el barco antes de ir a pique por el fuerte viento fue en el Puerto de Concepción, donde muchas personas abordaron.

El “Myriam Adela” no solo era utilizado para el transporte de pasajeros, sino también de importantes cargas. Según reportes periodísticos de la época, la embarcación llevaba 7 toneladas de hierro y varillas para Vallemí.

A Eligio González Aponte (79) lo encontramos en la casa ubicada en el barrio San Antonio de Concepción, donde vive en medio de precariedades con una de sus hijas y su yerno. Recordó aquella tarde fatídica ocurrida en el río Paraguay.

Dijo que en esa época trabajaba en una estancia ubicada en las cercanías de Puerto Kemmerich y su patrón le comunicó por radio que la embarcación “Myrian Adela” llevaba una encomienda para la hacienda.

El puerto donde habitualmente quedaba el barco estaba ubicado aguas arriba del inmueble ganadero, lugar hasta donde se fue en una canoa para esperar la encomienda.

Aquella era una jornada normal sin presagios de lluvia y menos de tormenta comentó. Era cerca de las 19:10 cuando observó el “Myriam Adela” a unos 1.000 metros de donde estaba; a esa distancia generalmente cuando traía encomienda ya hacía sonar una bocina y esa vez no lo hizo.

Se produjo un aguacero y después de unos minutos un fuerte viento, que apenas duró unos segundos, que hizo volar el techo de una construcción cercana de donde estaba, recordó.

La magnitud del viento le obligó a caminar hasta donde estaba su canoa, que había dejado no muy bien amarrada en la barranca cercana. Al llegar al sitio escuchó pedidos de auxilio.

Cuando miró hacia el barco vio a muchas personas que intentaban salvar sus vidas y sin dudar remó, a pesar de que las olas alcanzaban aproximadamente un metro. A unos 50 metros de la costa encontró a un hombre nadando y fue el primero en subir a la canoa, que tenía seis metros.

Eran muchas las que pedían auxilio, pero don Eligio se acercaba a quienes veía en peores condiciones.

La escena era espantosa, comentó. Se veían personas por todos lados; el viento los había arrojado del barco en distintas direcciones.

Alzó en la canoa a unas 13 personas y ya no pudo rescatar a otras que pedían socorro. Cuando volvió, salvó a otras 12 personas, entre hombres y mujeres.

Unas 60 personas murieron, otras 30 desaparecieron y cerca de 50 fueron las que lograron sobrevivir.

ABC

sábado, 22 de noviembre de 2014

Extelegrafista de la Guerra del Chaco festejó sus 104 años

El benemérito de la Guerra del Chaco (1932-1935) José Cañete cumplió 104 años ayer y los festejó junto a familiares y amigos. Músicos de la Cuarta División de Infantería le homenajearon con una serenata. Recordó que durante la contienda se desempeñó como telegrafista y sus familiares comentaron algunas anécdotas del abuelo.
CONCEPCIÓN. Don José Cañete es oriundo de la ciudad de Emboscada (departamento de Cordillera), pero desde hace varios años vive en esta capital departamental. Según sus familiares, cuando inició los trámites para cobrar la pensión que les otorga el Estado a los beneméritos de la contienda chaqueña descubrió que nació en el año 1910, pero anotaron como nacido en 1914.

Durante la contienda chaqueña recorrió todos los sitios donde el Ejército paraguayo instaló el sistema de comunicación utilizado en la época y también se desempeñó como telegrafista. Sus familiares comentaron del héroe que una de las experiencias que marcaron su vida fue cuando un camarada recibió un disparo en la cabeza mientras estaban en lo alto de un poste colocando la línea para la comunicación.

Según relataba don José Cañete, al oír los disparos se tiró al suelo y cayó en una zona donde se encontraban plantas de espinillo y una de las espinas se le incrustó en la pierna. Las balas provenían de los bolivianos que intentaban evitar que los soldados paraguayos tengan comunicación con sus superiores y así debilitarlos en la provisión de alimentos y municiones, además de solicitar ayuda para los heridos y enfermos.

Luego de la guerra contra Bolivia se quedó a vivir y trabajar en una olería en el barrio Inmaculada de esta ciudad, donde se casó con Victoria Irigoyen (+) y tuvieron ocho hijos, de los cuales cuatro fallecieron. Tiene 39 nietos, 60 bisnietos y cuatro tataranietos.

Otra de las anécdotas que comentaba a sus familiares y amigos es que compartió varias veces con Emiliano R. Fernández. Según uno de sus nietos, a la reliquia viviente le gustaban las fiestas y en esos sitios coincidió con el famoso poeta.

Ahora tiene inconvenientes para caminar y su audición es limitada. Para cobrar su pensión lo trasladan desde hace un tiempo en automóvil. Según sus familiares no tiene inconvenientes en su alimentación y es fanático del Partido Colorado. En las últimas elecciones generales, 21 de abril de 2013, se acercó al local de votación, pero ya no figuraba en el padrón y eso le molestó mucho, aseguraron.

Fuente: ABC

lunes, 6 de octubre de 2014

Excombatiente festejó su 102 cumpleaños

  • CONCEPCIÓN.- El único excombatiente de la Guerra del Chaco sobreviviente de la comunidad de Villa María Auxiliadora, Concepción, festejó recientemente sus 102 años de vida.

Se trata de don Ruperto Rivarola que había nacido el 12 de septiembre de 1912 en Cañada La Paz, distrito de Loreto. Sin embargo, tras concluir la guerra, se radicó en Villa María Auxiliadora, distrito de Concepción, donde vive actualmente.

El veterano comentó los difíciles momentos que pasaron durante la contienda, principalmente por la escasez de agua y alimentos. “Cada dos días llegaban el agua y los alimentos, los bolivianos atajaban todo”, dijo.

Explicó que lo más complicado fue cuando cayó como prisionero meses antes de concluir la guerra. “Me llevaron directo a La Paz, pero por suerte fueron solamente unos 3 meses y luego ya se produjo el intercambio de prisioneros”, comentó.

Don Ruperto se muestra aún con mucha fortaleza, tiene buena visión, habla y escucha bien. Sin embargo, el único problema es que no puede caminar por un problema de hernia discal. Sin embargo, uno de sus nietos lo cuida además de uno de sus hijos.

Es el único veterano sobreviviente en la comunidad de María Auxiliadora.

Don Ruperto tuvo 13 hijos de los cuales aún viven 9 y una desaparecida. Tiene más de 100 nietos, bisnietos y tataranietos. La hija desaparecida hace 22 años es Petrona Rivarola.

Fuente: UH