lunes, 13 de agosto de 2012

"MI CAPITAN OTAÑO"


Añencuadrata ne renondépe

Y con tu venia ta purajhei,
Jha amuasaimita pe nde rapépe
Yvoty jhovyva de buena Ley.

Angé apu'ävo, diana ipuvo
Cu noticiami oremby'etiaé;
Lucero del alba coëti ouvo
Mbojhapy estrella, nde rejhé oprendé.

Boqueronpe oikerö ajhechá ovaleva
I yati'ytépe i pirá ombocuá
"Ya jháke adelante, co'äco soncera
omojhendaminte otro estrellarä".

13 de Setiembre pasará a la historia
Camino de Yucra rejhorö guayé.
Y en Arce reikerö cubierto de gloria
¡Jha concepcionero máva nde yavé!

Capitán Otaño, mitärusúmí,
Ne ascenso pyajhú chembo vy'aité
Roclamá roína reyú voimí
jha bolí jhembyva ñamoña mbaité.

Eyú py'aemíke
jha yajhá jhesé
Cha ne raäröco
Regimiento tres.

La historia jhe'íne
Ne rembiapocué,
Ndé Concepcionero
Mitä valeté.
.
Luis Resquín Huerta
Concepción, Enero 25 de 1934.
Ocara Poty Cue-Mí 

Fue también profesor de castellano, en Concepción. En 1926 editó un tomo de versos, Auroras Azules, con prólogo de Eusebio A. Lugo.  Poeta de rica inspiración y léxico abundante, tiene otro tomo de composiciones poéticas, Ritos Paganos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Memorias de una Concepcionera

Tuve la dicha de nacer y vivir hasta los 14 años, en esa bendita ciudad, cuna de hombres prominentes. Aún recuerdo sus calles de tierra y piedras, de hecho vivía en el barrio Itacurubí, a unas cuadras del mercado.


Recuerdo la publicidad que propagaban a través de un parlante, con intermedias musicales de la época, lastimosamente, ahora no recuerdo el nombre del locutor. Me vienen a la memoria, personajes pintorescos como "Cachirulo", con su remera de olimpia, el famoso "Lengua ragüé" en su carro, "Mary Tavy" recorriendo los barrios, visitando a veces la casa de mis abuelos, cantando "Banco de Colegio" por unos guaraníes, y a "Marquito" con su habitual remangue de pantalones, recorriendo el mercado.

No olvido a Radio Concepción, con la inigualable voz de Ladislao Mello Cabral, no me perdía el programa de las mañanas, "Complaciendo pedidos musicales", con los hits del momento.
Recuerdo el adoquín de sus calles, como la Avda. Fernando de Pinedo, la calle Pte. Franco. Las tiendas más renombradas de la época, "Casa Pupito" (Pte. Franco y 14 de Mayo), "Casa Arámbulo" (Avda. Pinedo c/ Pte. franco), con el slogan: "Dónde 1 guaraní, vale 2" y es evidente que este slogan pegó, porque siendo pequeños, con mis hermanitos, como una inocentada, un día pensamos llegar a la tienda y pedir que nos dupliquen nuestro recreo, ya que decía: "1 guaraní, vale 2".

Cursé mis estudios en mi adorada escuela Santa Teresita, en aquella época bajo la dirección de la Prof. Carmen Heyn Schupp, excelente profesional y muy humana, en su época, varios alumnos fuimos beneficiados con becas y media becas en dicha institución. En parte mi preparación académica, además de mis padres, se la debo a ella. 
A propósito, envío una foto del último día de clases del 6º Grado- Año 1973.



Stela M. Fernandez Riera

domingo, 10 de junio de 2012

Vivencias de un norteño

Desde Concepción hasta Puerto Casado se suceden las estancias ganaderas en sus orillas. El río supone una vía de entrada al Chaco además de un medio de explotación de los recursos que dan sus tierras, así como un lugar ideal para el contrabando de diferentes productos a bordo de los grandes empujes que surcan las aguas del Paraguay. 



Después de unos días en Concepción conocimos a Martín, un contratista que trabaja para algunas estancias ganaderas construyendo casas para los retiros -que así se llaman a los lugares donde se alojan los retireros que cuidan del ganado en los potreros más alejados de la estancia principal-.

Martín, de 36 años y risa fácil, es grandón y generoso. Con un pasado en el negocio del narco y con muchas ganas de compartir su actual vida de campo con nosotros, nos invita a esperar a nuestro próximo barco río arriba, a unos 70 km, en la estancia donde él y su equipo de trabajo terminan una casa nueva para el retirero que se encarga de los 20 potreros –de 50 hectáreas cada uno-. Allí, se encargará de mover el ganado cada cuatro días de uno a otro para dar tiempo a que el pasto se recupere.
Antes, este terreno era propiedad de una empresa argentina que lo utilizó para la explotación del quebracho, un árbol del que se extraía eltanino, tan usado para curtir pieles en Europa. Ahora esta estancia, como muchas otras, es de un propietario brasilero que ya está metido en el negocio de la ganadería a gran escala en el vecino Brasil y que poco a poco va transformando, rentabilizando y revalorizando un suelo: si cuando lo compró, hace 7 años, cada hectárea valía 200 dólares, ahora su precio trepa hasta los 1.500. Es una estancia relativamente pequeña a juzgar por otras que encontramos río arriba.
Tiene tan solo 17.000 hectáreas y unas 7.000 cabezas de ganadoque van creciendo año tras año, pero nos da para hacernos una idea de lo que pueden ser otras estancias con cientos de miles de hectáreas y decenas de miles de cabezas de ganado que aportan unos enormes beneficios.
Vamos a dar algunos datos acerca de esta joven empresa para poder comprender el porqué de la rápida expansión, la problemática social y ambiental que genera y la rentabilidad del negocio:
- Son 17.000 has del Chaco de las que ya se ha deforestado un 60% para sembrarlo de pastizal –algo más de 10.000 has- y el resto se deja como reserva de madera para explotar más adelante. También se dejan 100 metros de bosque en cada potrero para que el ganado pueda protegerse del viento y del frío.
- Se desbroza de raíz y se siembra pasto. La semilla de “pasto colonial” –así se llama la marca que se comercializa- cuesta unos $6.000 y alcanza para sembrar 2 has. Así que con 5 sacos se sembró toda la superficie.
- En la estancia trabajan de forma fija 8 retireros –que viven en los retiros junto a sus familias que habitualmente superan los 7 miembros-. Ganan $360 al mes y tienen la posibilidad de criar algunos animales de granja propios, tienen leche gratuita de las vacas que cuidan y pueden sembrar algo de mandioca para autoconsumo. Parece que deben agradecer estas condiciones ya que no es habitual en todas las estancias de Paraguay, donde todo lo tienen que comprar al estanciero a precios desorbitados. El resto de productos y bienes de consumo lo compran a casi el triple de lo que pagarían en Concepción, que está a 70 km.
- En construir una casa nueva para los retireros, con el terreno desmontado, se tardan tan solo 25 días entre tres personas.
- Como nos cuenta Martín, a cada hombre de su equipo que trabaja construyendo los retiros le paga $22 por día trabajado –unos $480 al mes-. En el caso de aquellos contratistas que gestionan el desmonte, la limpieza del matorral y de los cercados, llevan a trabajar a los indígenas de las comunidades cercanas –que están a 12 horas caminando- y les pagan apenas $12 por jornada –unos $265 mensuales, si es que trabajan el mes completo-.
- Para limpiar una hectárea de matorral entre dos trabajadores se tarda un día. Y para desmontar y limpiar la misma extensión entre cuatro personas, toma dos días si el monte no es muy pesado.
- Cada cabeza de ganado se vende al frigorífico en Concepción por entre $1.800 y $2.800 en función de la res –terneros, adultos, lecheras, sementales-. Este frigorífico está entre los 3 más grandes de Sudamérica y gestionan unas 1.700 reses diarias.
- Cuesta $5.300 el flete de 300 reses que darán de media unos $600.000. Esto se realiza dos veces al año, es decir se obtiene $1.170.000 de ganancia. Martín calcula que el dueño gasta unos $50.000 al mes en mantener la estancia, pagar a los retireros y a los contratistas.
La suma final en una estancia pequeña como esta supera el medio millón de dólares anuales de beneficio. El hecho de que en Paraguay el impuesto sobre la renta no exista hace que sea el paraíso para grandes inversores en materia ganadera y agrícola a gran escala. Además, a esto hay que sumar el retraso más que calculado en la aprobación de una nueva ley agraria donde se incluyan los territorios de los pueblos originarios, la construcción de la hidrovía, la fortaleza del real brasileño frente al guaraní, y el acuerdo pentanacional de libre tránsito de mercancías entre Paraguay, Brasil, Bolivia, Argentina y Urugay. Todo esto hace de esta región el lugar donde invertir en materia ganadera y agrícola de exportación y a gran escala.

Nos matamos a beber



Martín, con su buen humor, repite insistentemente que ellos tienen en la estancia un lugar donde encontrarse con la vida sencilla y donde, literalmente: "nos matamos a beber". El trabajo trae parejo el compañerismo entre personas que viven en semi-aislamiento durante muchos días. Más que una fuente de ingresos para ellos es una vía libre al alcoholismo en el que también entran algunos de los habitantes de las poblaciones indígenas que, una vez desnaturalizadas de su modo de vida tradicional dependen de las estancias ganaderas para sobrevivir y beber lejos de sus comunidades.
La cerveza es el producto estrella de las pocas tienditas que rodean la estancia y en donde su coste multiplica por tres al del origen. Martíndice que es para controlar el consumo y así la gente no bebe tanto, pero reconoce que de todas formas se compran masivamente los packs de 12 latas de cerveza a $17, dejándose el sueldo en muchos casos para pagar tan caro vicio.
Tuvimos suerte esta vez y solo el primer día fue de borrachera crónica, tomando en las 10 horas de viaje en barca –de nuevo a 7 km/h- 80 cervezas entre 4 personas y continuando, los más atrevidos, la fiesta hasta el día siguiente. El viaje nos sirvió además para corroborar de primera mano la compra de diesel de contrabando, procedente del sobrante de los empujes que revenden a pequeños comerciantes sin conocimiento del armador, ya que en épocas de crecida en el río la navegación es más fácil y el consumo menor.
Se crea de esta forma una relación de dependencia etílica con el trabajo, con la estancia. Supone en muchos casos un lugar donde hacer aquello que no puedes hacer con la familia -que aquí no te controla-, y tienes disponibilidad de dinero para poder consumir alcohol durante y después de tu jornada laboral en compañía de los colegas de trabajo.
La jornada no se interrumpe. Se trabaja duro. Tampoco se interrumpe el consumo continuado del líquido que continuamente, en forma de botella o de lata, va regando las gargantas de los incansables jornaleros.
Además del alcohol, en torno a la estancia surge la prostitución. Se produce, principalmente, en las comunidades indígenas y los clientes es muy probable que estén pasadísimos de cerveza y otros licores. Son varias las opiniones de qué indígenas son las más bonitas de todas y qué cosas no les gusta hacer en la cama debido al choque cultural existente. Naturalidad en los comentarios, machismo aprendido a lo largo de siglos, racismo alimentado por una ignorancia absoluta en la cual los indígenas son unos vagos y unos borrachos; una brecha cultural y social entre una población que convive codo con codo en esta región.

Naturaleza indómita



Cuando llega el viento del sureste huele a burro muerto. Le picó una víbora y ahí se quedó, nos comenta Martín. La naturaleza se resiste a doblegarse en esta zona. Aún son muchas las especies animales que se pueden encontrar en las partes que quedan sin deforestar y que en muchos casos sirven de alimento de primera necesidad.
Rubén González, el amigo biólogo y ornitólogo con quien realizo el viaje, lleva la cuenta hasta ahora de unas 65 especies diferentes de aves observadas. En Paraguay hay constancia de la presencia de680 especies –en toda Europa hay registradas en torno a 500-. Además de sus peces, a los que se comen sin distinción de a cuál de las 168 especies que pueblan los ríos de Paraguay pertenecen, hay numerosos animales en el Chaco que corren serio peligro de quedar relegados en reservas o a extinguirse. Algunos de los que sirven de alimento de muchas personas y comunidades que habitan el Chaco y de los cuales se llega a tener una dependencia vital son: yacaré(caimán), kaguaré (oso hormiguero), tatú (armadillo), ñandú(avestruz americana), tucán, karumbé (tortuga terrestre), guasú(venado), mborebí (tapir), carpincho (capibara)…
El Chaco se pierde, sus habitantes transforman sus modos de vida pasando a ser dependientes de un modelo no escogido, de un dueño de la tierra al que jamás verán la cara, muchos de sus animales y plantas retroceden y desaparecen debido a la pérdida de su hábitat, los pueblos originarios quedan relegados a mano de obra barata perdiendo involuntariamente su identidad, y en muchos casos son alcohólica y sexualmente explotados.
Mucho se habla de la Amazonia por su complicadísima situación, principal pulmón planetario y en escandalosa desaparición ambiental y cultural. El Chaco es una ecoregión extensa que alberga hasta 3 ecosistemas diferentes y en el que viven de manera tradicional muchas personas que ven cómo la ganadería acaba con su medio, en el cual se sienten integrados como seres que habitan este planeta. Si nadie lo remedia, su destino es la desaparición y la pérdida de biodiversidad y biomasa que hará de este planeta un lugar menos habitable, además de la escandalosa degradación a nivel social que esto implica para sus pobladores.


Fuente: otramerica.com

jueves, 31 de mayo de 2012

Navegando en el Rio Paraguay con el Cacique II

La navegación por el río Paraguay nos resulta un escaparate perfecto de sus orillas. 
Lo hacemos a ¡7 km! por hora a bordo del Cacique II rodeados en su interior de cebollas, huevos, papas y tomates, y otras encomiendas que transporta hasta Vallemí, cerca de la frontera con Brasil y a donde llegar en coche se hace difícil, siendo estos barcos casi la única entrada de bienes de primera necesidad, lo cual encarece los precios de los productos en una zona donde la gasolina super está a casi 2 dólares por litro. 


La música brasilera suena insistente en el puente de mando. Suben y bajan barcos por el río: algunos son remolcadores enormes de 300 metros que trasportan hierro y soja; cada poco tiempo se ven botes cerca de las orillas pescando, todo dominado por unas riberas en las que se alternan zonas transformadas en estancias ganaderas, silos y fábricas de cal, con otras de una naturaleza pletórica.
Si no surgen imprevistos se tardan unas 40 horas en hacer el recorrido hasta Concepción, pero esta vez no fue el caso y debido a una avería en el motor nos llevó casi 90 horas, de las cuales la mitad las pasamos junto a una fábrica de cal en Piquete Cue a 20 km de Asunción. Allí conocimos el pequeño pueblo que se ha generado en torno a esta fábrica, junto con otra de curtidos y una más de harina de hueso. 
También allí aprendimos durante el día y medio de reparaciones del Cacique II la técnica local de pesca cerca de la orilla con las consecuentes risas de los que nos observaban, sobre todo cuando al subir un pesado saco de tela deseando que fuese un surubí enorme se nos rompió el sedal en el último momento.
El río está crecido por la últimas lluvias, así que alcanza en algunos tramos algo más de un kilómetro de ancho. El barco va trazando las curvas quedando las orillas muy cerca en algunos momentos, esto hace que nuestro viaje sea más ameno todavía al contemplarlas de cerca con su avifauna y su vegetación de ribera. 
En los alrededor de 300 km de río pudimos observar 51 especies de aves diferentes, innumerables plantas y no somos capaces de imaginar cuántasespecies de peces deben albergar las turbias aguas por las que nos movemos. Lo que sí es seguro es que en 1 hora de pesca por nuestra parte capturamos 4 peces de 3 especies diferentes, de los que dimos buena cuenta por la noche acompañados de una salda frita de verdura como nos recomendaron las mujeres que viajaban con nosotros. 

La imagen que contemplamos es un placer para nuestros ojos y oídos. Disfrutamos cada kilómetro con sus vistas, del rítmico traqueteo del motor que mueve las hamacas y de una naturaleza que va creciendo en espectacularidad a medida que vamos hacia el norte y nos alejamos de los principales núcleos urbanos. Este río promete no dejarnos indiferentes.
Han sido unos días de disfrute de la lentitud y la tranquilidad del río. Los movimientos del barco son suavemente calculados y las conversaciones se suceden con la joven tripulación que no supera los 25 años de media y que posee una vitalidad y energía que hace que, por un sueldo insuficiente -2.000.000 de guaraníes, unos 500 dólares-, trabajen larguísimas jornadas laborales con disponibilidad absoluta, sin casi días libres excepto aquellos en los que el barco está parado sin actividad de carga o descarga, y que produce un gran rendimiento a su dueño a la vista de los 2 contenedores que empujamos y que bajarán llenos de rocas de cal para vender en las fábricas Asunceñas. 
Es Vega, el jefe de máquinas procedente de Vallemí, quien en las guardias nocturnas se acerca siempre a charlar con nosotros y a compartir varias conversaciones entre las que surge la de la poca rentabilidad que consigue con su sueldo por el elevado coste de vida de Paraguay, en el que la renta per cápita está inflada respecto a la realidad, acumulando mucho dinero por parte de muy pocas personas y con muchísimo dinero público desaparecido procedente de las exportaciones, una corrupción generalizada que es el mal del que se queja todo Paraguay.
En medio de muchos kilómetros de ribera con el verde predominio de sus árboles y plantas acuáticas, vemos algún cartel de prohibición de paso bajo la amenaza de aparición de guardias armados en medio del bosque, son grandes zonas de producción en algunas partes del río, explotaciones ganaderas de miles de hectáreas -que hacen de este país uno de los principales exportadores de carne mundiales- a las cuales aparecen adosadas pequeñas casitas de madera junto a las orillas donde habitan sus trabajadores, hay también silos de la maldita soja que no solo quita tierras a sus pobladores -con sus consecuencias sociales y culturales- sino que no deja dinero entre ellos convirtiendo a los pueblos originarios y pequeños agricultores en mendigos desplazados a los principales núcleos urbanos. 
Alguien nos dijo hace poco -que me perdone quien fuese por no recordarlo- que los ríos son las actuales venas abiertas de América Latina por donde se escapa la riqueza que a día de hoy se procude en sus países, y a falta de ver la zona sojera por excelencia que es el oriente paraguayo, nos sumamos a esta afirmación.
Ayer llegamos a Concepción, la capital del norte del país y antiguo puerto estratégico que el jueves celebra 239 años desde su fundación. Vamos conociendo a sus gentes, que como en todo el Paraguay vamos encontrando con un caracter envidiablemente acogedor y haciendo contactos para facilitar el transporte por el río arriba en los próximos días. 
El río nos llevará en nuestra próxima parada hasta un símbolo de la pérdida de la tierra en Paraguay, Puerto Casado, para entregar varias encomiendas y conocer la realidad de un lugar comprado literalmente por la Secta Moon, en el cual sus habitantes luchan por cambiar esta situación y hacer respetar sus derechos.

Fuente: Otramerica.com