domingo, 10 de febrero de 2013

Miriam Adela: 35 años de una catástrofe que conmovió al país

CONCEPCIÓN.- En la fecha se cumplen 35 años de un accidente que marcó la historia de Concepción. El hundimiento del barco “Myriam Adela”, en la zona de Puerto Kemmerich, considerado el mayor siniestro acuático ocurrido en nuestro país y que dejó unos 70 muertos y unos 30 desaparecidos.

Jueves 9 de febrero de 1978. 

El sol calentaba como nunca a las 7.00 de la mañana. El buque de carga y pasajeros Myriam Adela iniciaba un nuevo recorrido rumbo al Norte del país. Como en cada trayecto, saldría de Asunción e iría tocando varios puertos hasta llegar a Vallemí. En ese entonces, viajar por el río Paraguay era la forma más segura de llegar hasta los alejados pueblos del Norte. Los caminos por tierra eran escasos y en gran parte se encontraban en pésimo estado, algo que en los tiempos actuales sigue siendo el problema de las localidades más alejadas de las poblaciones urbanas.
El buque partió con 26 pasajeros y durante su recorrido fue alzando más personas. En el Puerto de Concepción, el 10 de febrero, fue donde más gente subió. El Myriam Adela era la motonave preferida por muchos de los que viajaban por el río Paraguay hacia la zona norteña. Pero el destino le daría un giro brusco unos 88 kilómetros aguas arriba, al llegar a Puerto Kemmerich (Concepción), donde hay un barranco de unos dos metros de altura. Allí se produjo el encuentro con un tornado. El buque no contaba con una planilla de pasajeros, por lo que fue difícil determinar la cantidad de gente que iba en ese viaje. Los cálculos posteriores estiman que a bordo estaban unas 160 personas, entre hombres, mujeres y niños. Y a esto se sumaban unas 17 toneladas de carga.

Según refieren las crónicas de la época, el capitán Juan Bautista Coronel alertó al segundo comisario a bordo, Prudencio Silva, sobre el extraño comportamiento del tiempo. Prudencio recomendó al capitán realizar marcha atrás. Eran poco más de las 19.00 cuando estalló el aguacero. Los pasajeros que estaban afuera ingresaron a la cabina para refugiarse y cerraron las ventanillas del carguero, en tanto que el viento empezaba a soplar con más fuerza, agitando las aguas y a la atestada embarcación. Temeroso de lo que podía suceder, Bautista Coronel ordenó dirigir la embarcación a toda máquina hacia la costa distante a unos 150 metros, para refugiarse en el barranco hasta que pasara el temporal.

Pero en el giro, a las 19.13, el tornado golpeó con fuerza al Myriam Adela, y lo dejó boca abajo (en vuelta campana). La nave salió a flote, para luego volver a hundirse en forma definitiva. Escenas dantescas se vivieron en esos momentos. Los que estaban afuera se lanzaron al bravío río y posteriormente se mantuvieron a flote agarrándose de salvavidas, colchones, maderas, etcétera. Adentro había terror, desesperación, llantos, gritos. Los que podían, rompían los vidrios de las ventanillas e intentaban salir a la superficie. El buque se hundió de manera inexorable llegando hasta el fondo del río, a unos 12 metros de profundidad.

Con su arrojo y valentía, don Eligio 
González, que trabajaba de peón en 
una estancia cercana, salvó a unas 25 personas
En Kemmerich, Eligio González (76) esperaba la llegada del barco para retirar una encomienda de su patrón. Sabría de la proximidad del buque cuando hiciera sonar su bocina. Para retirar el encargo, él se acercaría con su bote a recogerlo. "Un rato antes todo estaba tranquilo, ni siquiera una nube había", rememora hoy, 35 años después de la tragedia. Cuando se desataron la lluvia y el vendaval, se refugió junto a otras personas en un ranchito de unos trabajadores. "El tornado echó todo lo que encontraba a su paso. Duró minutos", dice.
Don Eligio recordó que no había amarrado bien el bote con el cual iba a buscar el encargo, por lo que bajó hasta la costa y ahí escuchó los gritos de los náufragos. Sin pensarlo tomó su embarcación de seis metros y empezó la tarea de rescate, haciendo frente a las olas altas y al fuerte viento. "Cuando llegué vi a las personas que estaban pidiendo socorro. Estaban todas juntas. Se tomaban de lo que sea. Pude agarrar a algunas que ya se estaban hundiendo", especifica y detalla que varios a quienes había traído se encontraban muy alterados y pedían volver para rescatar a algún familiar o conocido.Por esta acción Don Eligio recibió dos condecoraciones: una de la Cruzada Mundial de la Amistad y otra del Club de Leones de Concepción. Pero fuera de esto, nada más. No tuvo ningún tipo de reconocimiento ni pensión de la Municipalidad ni de la Gobernación concepcionera.

Hoy en día vive prácticamente en la indigencia, acompañado de su hija Catalina González, el marido de esta (quien se encarga de mantener a la familia) y sus pequeños nietos. Ninguno de los sobrevivientes o sus parientes volvieron a contactar con él.

Hace poco más de un año quedó ciego a causa de cataratas. El 14 de enero de este año su señora, Marina Santracruz (73), falleció como consecuencia de un cáncer de piel. El pedido específico de este héroe civil es poder cobrar el subsidio de los adultos de la tercera edad. Debido a su estado de salud y a que su hija estuvo a cargo del cuidado de su madre durante el largo tiempo de su enfermedad, no ha podido iniciar las gestiones para acceder a este beneficio, cuenta. "Ese dinero me servirá al menos para algo", expresa con esperanza este sobreviviente de las grandes tormentas que pasaron por su vida.

El naufragio del Myriam Adela conmocionó a todo el país. Embarcaciones cercanas se sumaron a la tarea de rescate de los sobrevivientes y la búsqueda de los cuerpos. A la par de estas acciones se barajaban las posibilidades de cómo reflotar a la motonave, ya que se especulaba que había más víctimas en su interior. En este trabajo participaron buzos de la Armada nacional y grúas que fueron llevadas por agua hasta el sitio del luctuoso suceso. Carpinteros concepcioneros se ofrecieron a fabricar ataúdes de manera gratuita para los deudos, mientras que Concepción era el epicentro de colectas solidarias y oficios religiosos en la iglesia de la ciudad.

La tristeza invadía todos los espacios. Entre los primeros ahogados que fueron encontrados unos días después, se destacaba el de una madre que abrazaba con fuerza a su hijo pequeño. Al principio los restos hallados fueron llevados hasta la capital del primer departamento. Las autoridades determinaron que fueran enterrados en fosas comunes, debido al avanzado estado de descomposición. Unos días después, se ordenó que cuerpos hallados posteriormente fueran sepultados en la misma costa donde ocurrió el hecho. Esto alertó a los familiares de los fallecidos, quienes temían que sus seres queridos fueran enterrados sin que ellos los identificaran.

"Durante la partida al cementerio, el olor de los cuerpos agarraba toda la avenida Pdte.Franco", relata hoy Américo Albertini, integrante del Cuerpo de Bomberos de Concepción, instructor de natación y que con su amplia experiencia en el agua ayudó al rescate de los ahogados. El servidor público asegura que en todo el mundo el accidente del Myriam Adela fue la peor tragedia fluvial. De aquellas dos semanas, Albertini recuerda que en la desesperación algunos le reclamaban de manera airada el hecho de no encontrar aún a los desaparecidos en el siniestro.

En Puerto Kemmerich, entre 400 y 500 personas formaron un improvisado campamento durante la espera del reflote de la siniestrada nave. Gracianiano Irala (68), más conocido como Fotosky, realizó la cobertura para el diario Última Hora. Llegó tres días después del accidente y se mantuvo en el lugar como un mes. Cada día debía realizar el trayecto Kemmerich- Concepción para enviar por vía terrestre los rollos de fotos que se publicarían en la edición del día siguiente.

En la memoria aún guarda vívidas imágenes de su estadía en el lugar de los hechos. Recuerda cómo los parientes de los fallecidos se abrazaban a sus restos una vez hallados, sin importar el olor ni el estado de descomposición en que se encontraban. Otra película de ese momento fue el de unas personas que a orillas del río esperaban sentados sobre unos ataúdes la aparición de los cuatro miembros de una familia. Finalmente se encontró solo a tres de ellos.
Dr. Mario González
Durante varios días el pediatra Mario González fue el único médico en Kemmerich. Además de asistir a los heridos, durante los 17 días que siguieron a la tragedia hasta el reflote total del barco, González dio palabras de aliento a los que se sentían de-sesperanzados por no encontrar a sus desaparecidos. "Un señor quería tirarse desde el barranco porque él se salvó pero los que iban con él, no", relata. También evitó riñas y un intento de violación. En medio de ese ambiente de tristeza y muerte, ayudó a dar a luz a una niña cuyos padres la bautizaron con el nombre de la embarcación. "Nunca más supe de ella", responde al preguntársele si conoce su paradero actual.
Mario González fue el único médico en Kemmerich. Asistió a los heridos, durante los 17 días que siguieron a la tragedia.
El doctor González había llegado hasta Puerto Kemmerich para buscar a su madre, Francisca Paradeda de González, quien viajaba en el barco rumbo a Vallemí, para visitar a uno de sus hijos. En el último día del reflote, tarea que se realizó luego de dos intentos infructuosos, pudo encontrar a su madre en la bodega de la embarcación. "La reconocí por tres elementos: un diente de oro, el anillo y un aro que ella llevaba", detalla González.

De los momentos vividos con el heterogéneo grupo de personas en el campamento, rememora que el estado emocional era muy cambiante. Al amanecer muchos se sentían pletóricos de esperanza a la espera de encontrar a sus seres queridos. Pero al caer la tarde la desazón cundía, cuando la búsqueda no daba resultados. González también menciona el hecho de que macateros inescrupulosos iban en botes y vendían alcohol a los ocasionales ocupantes de la orilla del río Paraguay. "Pero lo que más destaco en ese momento es la unidad que hubo en el grupo y la gran solidaridad de toda la gente", señala.

El 26 de febrero, a las 19.00, luego de estar 380 horas bajo el agua, el Myriam Adela fue reflotado. "Hasta en el baño había cadáveres", evoca el doctor González, uno de los intervinientes. Los datos más cercanos indicaron que fallecieron 113 personas y sobrevivieron 47. Años después, la embarcación volvería a surcar las aguas, pero solo como transporte de carga de ganado vacuno. El transporte preferido de los que iban al Norte por agua cerraba esta etapa con el estigma de haberse anclado en la historia del país como una de las mayores tragedias de la vida civil.

Los vaivenes de una nave



En su origen, el Myriam Adela perteneció a los Testigos de Jehová, que lo habían bautizado con el nombre de La Mensajera. Los religiosos lo utilizaban para llevar el evangelio a las localidades del Norte. Luego fue vendido y sirvió de transporte de carga de ganado en la misma zona. Posteriormente, la nave fue adquirida por Juan Gualberto López, que la transformó en barco de pasajeros y la renombró Myriam Adela, como una de sus hijas. La embarcación medía 27 metros de largo, cinco de ancho y dos metros de altura.
Posterior a la tragedia fue adquirida por Félix Rolón. Hoy en día lleva el nombre de Jinete I y es utilizada para transportar ganado a la zona norteña. Hace unos tres años y medio volvió a hundirse, a 274 kilómetros de Asunción, y se perdieron 80 cabezas de ganado.
Sobre los supuestos gritos y pedidos de socorro que se escuchan en la motonave en las noches de tormenta -después del hundimiento del 10 de febrero de 1978- Wilson Morínigo (33) comenta que en los 18 meses que trabajó en el barco, jamás escuchó tales manifestaciones.Lo mismo afirma Gabino Sosa (59), que durante 10 años sirvió como marino en el Jinete I. "Cuando se pasa con el barco en la zona donde se fue a pique, uno tiene miedo y hasta parece que dos barcos están viajando, uno al lado de otro. Pero eso es porque tenemos miedo nomás", dice sonriendo Gabino.
                                                              *Publicación de la Revista Vida | Sábado 9 de enero de 2013

Fuente: Ultima hora

viernes, 8 de febrero de 2013

Humorista paraguayo nacido en Yby Yau contratado en Canadá

El caricaturista, diseñador y humorista paraguayo Melki Melgarejo Valiente fue contratado por Yahoo Canadá, uno de los mayores motores de búsqueda en internet del mundo.


Melquiades Melgarejo Valiente es el paraguayo que se destaca por su talento en Canadá, tanto que uno de los motores de búsqueda de internet más grande del mundo se interesó en su trabajo.
Hoy, Melki que es su nombre artístico, pone a disposición de Yahoo Canadá toda su creatividad humorística para hacer reir al mundo entero.Uno de sus primeros trabajos fue ilustrar a Ahmadinejad. “Una de las primeras noticias que me tocó editorializar para este buscador fue la de Ahmadinejad, presidente iraní que dijo que está preparado para ser el primer iraní en el espacio”, dijo Melki al sitio IPParaguay.

Melki desembarcó en Canadá hace tres años, en el 2011, buscando aprender más sobre animación en 3D y efectos especiales. Logró a través del Centro de Animación y Diseño (Centre National d’animation et de design, NAD) en Montreal.
“Estaba buscando estudiar 3 D y vi que esta era la mejor opción. Postulé a distancia, y de 250 nos quedamos 64, de los cuales estudian cine 32, y 32 estudiamos videojuegos. En mi carta de presentación en vez de escribir, dibujé todo en animación pues era mi sueño para estudiar en esta prestigiosa universidad”, sostuvo.
Melki nació en Yby Yaú, Concepción, y comenzó a incursionar en el mundo de las caricaturas gracias a revistas de superhéroes que leía en su infancia.


Biografia

MELQUIADES MELGAREJO (MELKI) : Nunca tomó clases de dibujo. Nacido en una localidad de Caaguata, Yby Yau, departamento de Concepción, en 1976.

Este talentoso creador, limitado por sus escasos recursos económicos, inicia su práctica inspirándose en revistas de superhéroes: “…más que nada me fui haciendo a través de la práctica constante, mirando historietas (Spiderman, Superman), copiando, creando...”.

Todos los soportes eran válidos para la creación, comenzando sencillamente con la tierra y un trozo de espina como lápiz: “Del dibujo en el suelo con espinas, pasando por el lápiz y el papel, hasta llegar a digitalizarlos actualmente. .. Comencé queriendo hacer historietas y las oportunidades me llevaron al humor gráfico. Mi deuda pendiente es hacer cómics. En el ISA (Instituto Superior de Arte), donde estudié algunos años, el estudio del dibujo estaba más enfocado a lo artístico, pero rescaté mucho de la parte teórica. Más que nada me considero autodidacta”.

Melki recuerda sus inicios: “Ya de chico miraba los dibujos y chistes de Moreno, Nico, Caló, Goiriz, Casartelli, Yor... y quería llegar a publicar también mis dibujos, ser como ellos. En la secundaria ya me pedían dibujos humorísticos y caricaturas para las revistas, me presentaba en concursos y ganaba... esos hechos me motivaban mucho. En un periódico de Concepción, por primera vez, publiqué mis dibujos con buena receptividad, lo que me facilitó finalmente entrar a trabajar al diario Noticias, a través del corresponsal Luis María Flecha. En ese medio, colaboré con ChrisBeck y Nico, quien me ayudó bastante, he aprendido mucho de él”.

Melki es actualmente uno de los humoristas gráficos más conocidos en Paraguay: “En el diario Popular, hago una tira diaria de humor sobre temas de actualidad, así también chistes para el suplemento dominical, caricaturas e ilustraciones infantiles. A este diario me llamó Yor, quien se estaba trasladando al –en aquel entonces– nuevo diario Crónica. Por el estilo del diario en el que trabajo mi humor refleja más desenfado, picardía y en su temática es abarcante: puede ser político, editorial o de la farándula”. Acerca de la repercusión de su obra, comenta: “Se leen mucho los chistes gráficos porque siempre nos comenta la gente, siempre hay un retorno, que reconforta e incentiva a seguir creando y creciendo”.

Sin embargo, se preocupa sobre el futuro del humor gráfico: “Veo que no somos muchos los que hacemos humor gráfico en el Paraguay, son más los que hacen buenos dibujos al estilo manga, la historieta japonesa, como José Soto, por ejemplo. Quiero creer que van surgiendo nuevos valores en el humor gráfico, tienen que surgir”.

Finalmente, Melki recuerda con agradecimiento a colegas y amigos: “Fe­lizmente, a todos los colegas dibujantes a quienes he conocido, llámese Nico, Yor, Goiriz, Casartelli, Kike Olmedo, Juan Moreno, Carlos Argüello, siempre se prestaron amistosamente a ayudarme en cualquier consulta profesional. Si estoy ocupando un lugar hoy en día dentro del espectro del humor gráfico es gracias a que en momentos claves siempre encontré una mano amiga (no sólo de colegas, sino de muchos otros amigos) que apostaron a mi desarrollo gráfico. Claro que las oportunidades siempre deben ser acompañadas de un trabajo en constante crecimiento”.

Fuente: ABC Color/Portal Guarani

miércoles, 30 de enero de 2013

Descripción de "Concepción jerere"

Emiliano con su madre
EMILIANO R. FERNÁNDEZ era un andariego nato. 
Sus pies fueron hechos para convivir sin tregua con el polvo de los caminos y no para detenerse en un largo bostezo. Sus versos testimonian que su vocación de hombre era transitar los senderos de la patria sin fatiga.
Fiel al fuego que le quemaba el espíritu, el poeta estuvo en Concepción. Y quiso revivir los itinerarios que guardaba en la memoria.
Había hecho su servicio militar en la Primera Zona Militar con asiento en la capital del primer departamento. Entonces, en sus días de franco, su pasatiempo era recorrer el entorno concepcionero, las diversas compañías del distrito. Al retornar, años después, se dispuso a volver a los sitios que le resultaban familiares. Venía de Puerto Casado según expresa en los versos de CONCEPCIÓN JERÉRE. 
Aquí vuelca sus recuerdos y expresa la intención de reencontrarse con lo que había vivido alguna vez.

TEÓFILO JAVIER MEDINA, minucioso investigador concepcionero, es la fuente de los datos que compartimos con nuestros lectores. Él conoce palmo a palmo los sitios mencionados por Emiliano y posee referencias concretas con respecto a los nombres de lugares y personas. Junto al sacerdote salesiano DIÓGENES GONZÁLEZ y otros, el año pasado, como una de las actividades organizadas para celebrar un nuevo aniversario de la fundación de Concepción, se realizó un recorrido ciclístico de 33 kilómetros por los puntos mencionados en la obra del poeta.
«Emiliano conocía demasiado bien toda esa zona. Requejo, que tal vez fue un apellido, es una compañía que está camino a Belén. Era un punto intermedio para el desalijo de la madera que salía de los obrajes cercanos. EL ALMACÉN DE KALI, apodo de CALIXTO GAMARRA, era el lugar de encuentro de la carrería, los alzaprimeros. Felipa'i - Felipa Pintos- era la almacenera del kilómetro 13, vía férrea -que unía Concepción con Horqueta-, la segunda estación. El ka'aty de los Guggiari también estaba en su itinerario», cuenta Medina.
En Paso Urunde'y estaba la familia Araujo. «Eran los parientes de aquel capitán Bartolomé Araujo que encabezó el levantamiento de Concepción en 1947», acota Teófilo.
Los Pedrozo vivían a orillas del río Ypané. En el Paso Pedrozo comenzaba el camino que llevaba a Puerto Yvapovó, sobre el río Paraguay. «Yo le pregunté a una de las hermanas Pedrozo si ellas le habían conocido a Emiliano, si habían tenido algún trato con él. Me dijo que no, que solo sabía que el poeta había pasado por allí», comenta Medina.
«Por el callejón de Hugua Hovy transitaban las alzaprimas. Latorre -como dice Emiliano, pero que posiblemente era solo Torres, porque éste es el apellido de los que hoy viven en el lugar-, era un parador de carretas que venían de Pedro Juan Caballero. Hasta ahora está el imán del lugar: un yvu cristalino. Pépe opupu pe y (Del manantial brota con fuerza el agua)», sigue contando.
¿Y ese nombre tan extraño que es «Savíta»?. «No sé lo que significará. Ese es lugar que está al salir de Concepción, al norte de la actual ruta asfaltada. Era un lugar de carrería donde se hacía el desalijo de rollos. Cerca está el Ykua Sara donde había lo esencial para los carreros: agua y sombra», responde Teófilo Javier Medina.
«No me es posible precisar dónde pudo haber empeñado su poncho. Casi con seguridad, lo hizo por caña. Pudo haber sido en “Kali” o Belén. La costumbre era dejar una prenda y recuperarla después pagando la deuda», menciona luego.
Emiliano, al comenzar, habla de un «pájaro extraño». Lo explícita en la estrofa final: Guyra Campana. Era uno de sus seudónimos al firmar en las publicaciones de Ocara poty cue mi.
Según la Antología Poética de Emiliano R. Fernández a cargo de Rudi Torga1, Concepción jerére fue escrito en 1925 en Concepción. Medina estima que pudo haber sido entre 1927 y 1928.
                                                                                                                  (1) TORGA, RUDI. Antología Poética.
                                                                                                                              Asunción, El Lector, 1998 CONCEPCIÓN JERÉRE

Pende vállepe iko'ê
guyra iñeytrañoitéva
concepcionera peiméva
peñembyaty cherehe
ko'ápe pohechase
aunque soy desconocido
ajúnte poñandumívo
ko'âgâ ipahaite.


Puerto Casado-gui aju
ajehekýi sapy'ánte
ndaha'éi de atorrante
asêva amuña yvytu
péina ko'ápe ajuhu
penendive avy'áta
águi katu aváta
kyvô aheka mborayhu.


Che mitâvepeva'ekue
aikóma pende apytépe
Primera Zona cuartélpe
mitâ akâhâtâite
ymáma upehague
ndaha'evéima sonséra
opáma che yvotykuéra
upe tiémpope guare.


Ko'âgâ aju añatoîmi
ko'â opu'â pyahúva
noiméipa upe che rayhúva
guáina ra'y morôti
che suertese michîmi
amoneî la che áma
ha añeñandu porâma
tujágui añemo'âguî.


Chemborari ko ro'y
asê haguâ aheka
aipotánte cheirûrâ
ho'o porâva peky
taikoygua, taitavy
tove tahesakuape
ndaha'éitama guive
de aquella áva mbyky.


Ko ciudad-gui asêvove
ku Rincón ahechamíta
kyvômivévo Savíta
yma che vy'ahague
upégui ahase
Requejo ha upéi Belén-pe
oime peteî almacén-pe
che poncho ampeñava'ekue.


Upévare ajapura
ko iñañáva ro´ýeaiko 
dos peligro guýpe
che ratâ terâ akaipa
upeháre ahâ'âmba
asêvo tanimbupágui
mamá cocina ruguágui
aityvyro che chara.


Ijami ramo ahase
ajovahéi Ypanémeha 
upéi Pedrozo rokême
taja ko'êmba mboyve
tahechami mokoîve
tajýra estrella temprana
ku Fidencia ha Marciana
ha ta'a che re'ônguete.


Horqueta ládo taha
tasê Paso Urunde'ýpeha 
umi Araújo reindýpe
tambopumi mbaraka
enseguida tahasa
pe Guggiari ka'atýpe
Callejón Hugua Hový-pe
Latorre-pe tapyta.


Upégui tajevymi
taguâhê Felipa'ípeha 
upe rire katu Kalípe
ajukáne sevo'i
oime kapi'i katî
ñande pytu ombyakúva
oime milómbre ha ruda
ha el puro guavirami.


Peja tapohêtûmi
lozana concepcionera
amombe'úta che réra
ikatúne poservi
chéko aikóva añemi
en esa selva lejana
che ha'e Guyra Campana
guyra pepo morôtî.                                                              
                                                                                                 Letra: EMILIANO R. FERNÁNDEZ

Prof. Ramon Gimenez describe las Obras de Emiliano R. Fernandez

El profesor Ramón Giménez, conocido investigador popular y estudioso del idioma guaraní, desarrolló una conferencia didáctico–cultural, sobre la vida del gran poeta popular Emiliano R. Fernández.

El licenciado Ramón Giménez describe a Emiliano valiéndose de anécdotas, fotos, poemas y músicas, en vivo y grabado, entre ellos varios temas inéditos que hablan del sentimiento del poeta respecto a la contienda chaqueña.
Giménez desarrolló el relato de la vida del poeta tomando como base las canciones creadas durante su pasaje antes, durante y después de la Guerra del Chaco.
Dejó constancia de que el poeta fue un protagonista de la contienda estando en el frente, lo cual lo dedujo a través de sus varias composiciones, como Reservista purahéi (poema), que escribió posiblemente ante las turbulencias y convulsiones internas que reinaban en el país, aprovechadas por Bolivia para preparar la ofensiva. 
Amenazo ha Lorito en 1927 (purahéi), que ofende e insulta a los bolivianos e increpa a Eligio Ayala, presidente de Paraguay.
En 1927, en Puerto Casado, escribió Rojas Silva rekávo, en el cual recurrió como venganza a la ley del talión, sangre por sangre, y a movilizar sin contemplación por el asesinato de Rojas Silva. En 1931 escribió poemas como Marzo ko′ême y Los nietos de Solano López, refiriéndose a la Guerra de Triple Alianza.
El conferencista comentó que Fernández escribió durante la guerra Trece Tuyutî, el 20 de enero de 1933, en el cual describe la primera batalla de Nanawa. En el mismo año, tras la segunda batalla de Nanawa, escribió Cuatro de Julio.
Luego aparecieron otros temas como Che retén–pe pyhare, que es un diálogo virtual con el viento, donde le confiere todas sus ansias y situaciones. Se acuerda de su "china" y de su mamá al inicio y al final del poema. Guyra pepo atâ, en mayo de 1934, en el campo Ballivián, en el cual rechaza la aparición de un avión enemigo describiendo la espantosa situación de los soldados en la selva. También Farra chu′imi y Opáta la guerra, entre otros.
Además exhibió varias fotografías en las que el poeta aparece, a más de algunos manuscritos de la época. Muchas de las fotos pertenecen al director de Cultura de la Municipalidad, Teófilo Medina.

Fuente: ultimahora