domingo, 19 de febrero de 2012

Visita de Getulio Vargas a Concepción

En el año 1941 el entonces presidente del Brasil visitaba a la ciudad de Concepción con una nutrida comitiva.

Foto de la Comitiva visitando Concepción
A las 10.30 del jueves 31 de julio de 1941, llegó a Concepción de paso a Asunción, a bordo de una aeronave integrante de una escuadrilla, el presidente brasileño Getulio Vargas, presidiendo una frondosa delegación integrada por el almirante Henrique Arístides Guilhen, ministro de Marina; doctor Alberto Andrade Queiro, secretario de la Presidencia brasileña; Antonio Camillo de Oliveira, jefe de Ceremonial; capitán de Mar y Guerra Octaviano de Figueiredo Medeiros, subjefe del Gabinete militar de la Presidencia; coronel doctor Jesuino de Albuquerque, médico del presidente; doctor Benjamín Vargas, secretario especial del presidente; Lauro de Andrade Muller, secretario general de la comitiva; Flaviano de Matos Vanique, jefe del Servicio de Seguridad de los Palacios Presidenciales; capitán de corbeta Eurico Peniche, ayudante de órdenes del ministro de Marina; capitán de corbeta Antonio César de Andrade, agregado naval; capitán Manuel Fernández de Anjos, ayudante de órdenes del presidente; capitán Adamastor Beltrán Cantalice, ayudante de órdenes del presidente; capitán teniente Aluisio Antunes, agregado naval; cónsul Antonio Borges Leal Castello Branco, secretario de la comitiva; Lourival Tellez de Meneses, agregado civil; José Campos de Oliveira, agregado civil. A este séquito, se sumó un grupo de periodistas.
Recibió al presidente Vargas una calificada delegación presidida por el ministro del Interior coronel Luis Santiviago. Luego de los actos protocolares, la comitiva se dirigió al puerto concepceño donde, a las 12.30, abordó el cañonero “Paranaiba”, con el que hizo el trayecto Concepción a Asunción donde, el jueves 1 de agosto, fue recibida por el presidente Higinio Morínigo, su gabinete y numeroso público.

viernes, 17 de febrero de 2012

Adoquinado de la Calle Mcal. Estigarribia


Anécdotas: Otra de los Canale


Los hermanos Nicola y Luca Niksich, Carlos María Sienra Isnardi, los Paradeda Quevedo, los Canale solíamos estar a la pesca de los aviones gubernistas que venían a bombardear la ciudad y una vez ubicada la zona donde cayó una bomba, abandonábamos nuestras “tucas” y corríamos hacía el lugar en busca de las esquirlas, que las guardábamos, recogiendo también los boletines que lanzaban esos aviones y también todos los chicos, al escuchar un petardo especial que se lanzaba desde la Imprenta “Minerva” de don Juan A. Caballero íbamos a recogerlos llevando así las últimas noticias rebeldes a nuestros padres. 

Todos estos objetos lo he guardado con el fin de tener para la posteridad una colección de recuerdos de la Revolución. Lastimosamente esto fu imposible porque luego de entrar a la ciudad las fuerzas gubernistas, mi padre, como extranjero y temeroso de allanamientos y represalias, los tiro todo en el fondo del “excusado” que era lo que se utilizaba entonces en aquella época.
 Y efectivamente una vez hubo un allanamiento (que se describe en otro apartado). Lo que sentí de verdad es el entierro de una bala de cañón de 105 mm que me trajo de obsequio el amigo de familia el Tte. de Enfermería Antonio Rolón Peña apostado en su puesto de enfermería en el Paso Pedroso de Belén sobre el Ypané donde cayó dicha bomba y no explotó por lo que peligroso tener dicha bala en la casa salvo que socialistas retiraran el percutor  que se encontraba intacto. Así he perdido numerosas esquirlas pedazos de bombas no explotados con su azufre o pólvora boletines de ambos bandos proyectiles y cuantos otros objetos que tan solo quedan como lamentos en el recuerdo.
Cuando se escuchaba el motor de los aviones corríamos hacia el puerto ¿Para Qué? Sencillamente porque teníamos amigos entre los marineros quienes nos prestaban sus fusiles para jugar tiro al blanco sobre los aviones que sobrevolaban la zona. Por supuesto, todo sin consecuencias, pues no conocíamos el manejo de las armas y todo era por simple diversión.

Fuente: Pinceladas y Vivencias del 47 - Dr. Pedro D. Ruso S.

miércoles, 4 de enero de 2012

Concepción: Ciudad de antiguas construcciones y atracciones turísticas

El antiguo puerto de Concepción fue construido en 1925. Tiene grandes depósitos francos para el Brasil. Llama la atención su escalinata de aspecto itálico visualmente escenográfico. Anterior a la época de construcción de las instalaciones, el puerto estaba un poco más al sur de la ciudad, ya desde su lugar actual fue escenario de la partida de soldados norteños al Chaco para la guerra.


Esta construcción es una de las que se hicieron a iniciativa del presidente de la República de esa época, el Dr. Eligio Ayala. El puerto definió la vida de la ciudad en la época de la opulencia, fue un puerto internacional a donde llegaban y de donde partían personas y mercaderías a los puertos europeos a través del Río de la Plata. Actualmente, se realizan trabajos de restauración en el sitio debido a que será utilizado como un centro cultural.
La Plaza de la Libertad es el lugar fundacional de la Villa Real en 1773. Primero se llamó la Plaza de la Comandancia o Plaza de Armas, ya en la época de la opulencia se la llamó Paseo Victoria y en el año del Centenario se elevó la estatua. El monumento se debe originalmente a Pedro Calabrese y Cía.
Los medallones que se observan en la base del monumento son de Crocce; la estatua de Calabrese se deterioró y se recurrió al escultor Francisco Almeida para la reconstrucción de la misma; según datos de la época la estatua es de bronce. Actualmente, lo único original que queda de la primera época son los medallones de mármol, con la última restauración recuperó su estilo original.
La actual sede de la Escuela Taller de Concepción es una construcción de estilo italianizante, almohadillado con falsos capiteles toscanos, de grandes proporciones. Data del año 1918, pertenecía a los grandes almacenes SASA - Segundo Antonioli Sociedad Anónima. Ha sido restaurada por los alumnos de la escuela.
El local del Obispado de Concepción ocupa la antigua residencia de don Rosendo Carísimo que la construyó en 1888, luego perteneció a don Aurelio Agüero. En el siglo XIX fue una de las mejores residencias señoriales del país.
Al crearse la Diócesis, doña Regina Gaona de Onetto la adquirió para la Diócesis. Sirvió de refugio para las mujeres en la revolución de 1947. Conserva una puerta cancel esculpida en madera con cristales biselados, mosaicos, cielo raso y linternas originales.
Una de las últimas obras “art decó” del arquitecto vasco José Chust fue la “Mansión Otaño”, construida en la década del 40 (siglo XX).
Perteneció a don Rufino Otaño, quedó en ruinas por un tiempo considerable, por las deudas de la familia, quedó en propiedad municipal, en ésa época, fue objeto de despojos, los antepechos de mármol de carrara fueron extraídos. Tiene elementos ornamentales como los azulejos esmeraldados y las barras de hierro en el parapeto superior.
Actualmente, en el lugar funciona el Museo Contemporáneo de Concepción y Norte, el propulsor del espacio artístico fue el arquitecto Carlos Colombino.
El Palacete Municipal fue construido en 1898, fue el primer local municipal levantado en el país. Es obra del italiano Michele Perito, de estilo neoclásico italianizante. Sufrió varias transformaciones, fue construido durante la presidencia de José Canale (Pdte. de la Junta Municipal). La Junta resolvió construir el palacete por la creación de la Biblioteca Municipal, por lo que se vio la necesidad de tener un edificio para albergar la biblioteca que fue donada por el Sr. César Gondra.
Como dato curioso podemos apuntar que al inaugurarse el local, se hace constar en el acta de inauguración que los primeros en firmar sean los miembros de la junta que estuvieron cuando se resolvió construir el palacete.
El “Monumento al Indio” es el más alto de toda América entre todos los dedicados a los primeros habitantes del continente. Tiene 45 metros de altura y no obedece, como obelisco, a una construcción artística creativa, sino que se construyó teniendo como vértebra una estructura de hierro que era una torre que el pueblo llamaba “TELEFUNKEN”. Cuentan que se utilizó para las comunicaciones con Europa durante la Guerra Mundial.
En 1960 se iniciaron los trabajos de construcción del “Monumento” a iniciativa del Ministro de Obras Públicas de la época, Gral. Marcial Samaniego. Se recubrió toda la antigua torre con argamasa y ladrillo y luego se le aplicó una cubierta de “cerecitas” o “pastillitas” impermeables, para su conservación, lo cual hizo posible que conserve ese color sin que nunca se lo haya pintado.
Las columnas en líneas quebradas u oblicuas del llamado “estilo Brasilia”, sostienen una terraza. La estatua es obra del escultor paraguayo Francisco Báez Rolón. En el año 1961, fue inaugurado el “monumento” como parte de los festejos del sesquicentenario de la Independencia Nacional.

Fuente: ABC Color