miércoles, 4 de enero de 2012

Concepción: Ciudad de antiguas construcciones y atracciones turísticas

El antiguo puerto de Concepción fue construido en 1925. Tiene grandes depósitos francos para el Brasil. Llama la atención su escalinata de aspecto itálico visualmente escenográfico. Anterior a la época de construcción de las instalaciones, el puerto estaba un poco más al sur de la ciudad, ya desde su lugar actual fue escenario de la partida de soldados norteños al Chaco para la guerra.


Esta construcción es una de las que se hicieron a iniciativa del presidente de la República de esa época, el Dr. Eligio Ayala. El puerto definió la vida de la ciudad en la época de la opulencia, fue un puerto internacional a donde llegaban y de donde partían personas y mercaderías a los puertos europeos a través del Río de la Plata. Actualmente, se realizan trabajos de restauración en el sitio debido a que será utilizado como un centro cultural.
La Plaza de la Libertad es el lugar fundacional de la Villa Real en 1773. Primero se llamó la Plaza de la Comandancia o Plaza de Armas, ya en la época de la opulencia se la llamó Paseo Victoria y en el año del Centenario se elevó la estatua. El monumento se debe originalmente a Pedro Calabrese y Cía.
Los medallones que se observan en la base del monumento son de Crocce; la estatua de Calabrese se deterioró y se recurrió al escultor Francisco Almeida para la reconstrucción de la misma; según datos de la época la estatua es de bronce. Actualmente, lo único original que queda de la primera época son los medallones de mármol, con la última restauración recuperó su estilo original.
La actual sede de la Escuela Taller de Concepción es una construcción de estilo italianizante, almohadillado con falsos capiteles toscanos, de grandes proporciones. Data del año 1918, pertenecía a los grandes almacenes SASA - Segundo Antonioli Sociedad Anónima. Ha sido restaurada por los alumnos de la escuela.
El local del Obispado de Concepción ocupa la antigua residencia de don Rosendo Carísimo que la construyó en 1888, luego perteneció a don Aurelio Agüero. En el siglo XIX fue una de las mejores residencias señoriales del país.
Al crearse la Diócesis, doña Regina Gaona de Onetto la adquirió para la Diócesis. Sirvió de refugio para las mujeres en la revolución de 1947. Conserva una puerta cancel esculpida en madera con cristales biselados, mosaicos, cielo raso y linternas originales.
Una de las últimas obras “art decó” del arquitecto vasco José Chust fue la “Mansión Otaño”, construida en la década del 40 (siglo XX).
Perteneció a don Rufino Otaño, quedó en ruinas por un tiempo considerable, por las deudas de la familia, quedó en propiedad municipal, en ésa época, fue objeto de despojos, los antepechos de mármol de carrara fueron extraídos. Tiene elementos ornamentales como los azulejos esmeraldados y las barras de hierro en el parapeto superior.
Actualmente, en el lugar funciona el Museo Contemporáneo de Concepción y Norte, el propulsor del espacio artístico fue el arquitecto Carlos Colombino.
El Palacete Municipal fue construido en 1898, fue el primer local municipal levantado en el país. Es obra del italiano Michele Perito, de estilo neoclásico italianizante. Sufrió varias transformaciones, fue construido durante la presidencia de José Canale (Pdte. de la Junta Municipal). La Junta resolvió construir el palacete por la creación de la Biblioteca Municipal, por lo que se vio la necesidad de tener un edificio para albergar la biblioteca que fue donada por el Sr. César Gondra.
Como dato curioso podemos apuntar que al inaugurarse el local, se hace constar en el acta de inauguración que los primeros en firmar sean los miembros de la junta que estuvieron cuando se resolvió construir el palacete.
El “Monumento al Indio” es el más alto de toda América entre todos los dedicados a los primeros habitantes del continente. Tiene 45 metros de altura y no obedece, como obelisco, a una construcción artística creativa, sino que se construyó teniendo como vértebra una estructura de hierro que era una torre que el pueblo llamaba “TELEFUNKEN”. Cuentan que se utilizó para las comunicaciones con Europa durante la Guerra Mundial.
En 1960 se iniciaron los trabajos de construcción del “Monumento” a iniciativa del Ministro de Obras Públicas de la época, Gral. Marcial Samaniego. Se recubrió toda la antigua torre con argamasa y ladrillo y luego se le aplicó una cubierta de “cerecitas” o “pastillitas” impermeables, para su conservación, lo cual hizo posible que conserve ese color sin que nunca se lo haya pintado.
Las columnas en líneas quebradas u oblicuas del llamado “estilo Brasilia”, sostienen una terraza. La estatua es obra del escultor paraguayo Francisco Báez Rolón. En el año 1961, fue inaugurado el “monumento” como parte de los festejos del sesquicentenario de la Independencia Nacional.

Fuente: ABC Color

jueves, 29 de diciembre de 2011

Mercado Municipal en 1970


Una anécdota con los Canale

Estos hermanos Canale eran especialistas en fabricar barriletes (pandorgas) hasta de dos metros de diámetro, otros en forma de aviones, estrellas, etc., y para adquirirlos teníamos que despojar de algunas monedas a nuestros padres, de alguna manera, si no, no nos la daban.

                                                           Concepción en 1911

Lo caro era el hilo de algodón llamado “Ferretería”, único que aguantaba el vuelo las pandorgas y además permitía elevarlas hasta 500 u ochocientos metros.

Una noche se ingeniaron estos hermanos y decidieron echar al aire una enorme pandorga que por su peso requería igualmente una cola muy pesada. Sopesando con un complemento de tiras de trapos, adhieren a la cola un farolito hecho de tacuarillas forrado con papel de seda de colores y dentro con un mecanismo especial logran sujetar una vela de sebo que se adquiría en el almacén de don Nicolas Niksich por dos pesos.

Prendía la vela y consiguen elevar la enorme pandorga pero como sabíamos que eso significaba un peligro en el sentido de que podía caer el barrilete sobre algún rancho y producir incendio, motivo suficiente para que nos persiguiera la policía, hemos decidido ponernos a salvo con el barrilete y subimos todos a la torre de la Iglesia Catedral, en silencio absoluto.

Por supuesto, antes de una hora ya llegaron los policías y era lógico que se imaginen que el cabo proximal del barrilete estaría atado a un arbusto o maleza en el patio contiguo a la familia Miltos y que era nuestra canchita de fútbol. Los policías comenzaron a rastrear todo el terreno infructuosamente; por supuesto, mientras nosotros, con un miedo tremendo, observábamos agazapados en la obscuridad del tercer piso de la torre.

Agotada la vela, la policía, vencida, abandonó el lugar y fue cuando entonces recogíamos el hilo, descendíamos con nuestro barrilete e íbamos a la cama satisfechos con la hazaña cumplida, y cuántos, quizás, soñando con ella.

martes, 20 de diciembre de 2011

OTRA VERSION DE LA MASACRE DE CONCEPCIÓN EN 1870

El Historiador Concepcionero Don Pedro Alvarenga Caballero y miembro de la Academia de Historia del Paraguay  transcribe en uno de sus artículos: 

En febrero de 1868 aparecieron acorazados brasileños en aguas de Concepción y el Comandante de plaza Juan Gómez de Pedrueza, inclusive siendo leal al Mcal. López, fue apresado y torturado por sospechas de conspiración y este hecho motivo la deserción de mucha gente, por lo que López mando una expedición a Concepción, al mando del Mayor Gregorio Benítez, con orden de lancear a todos los traidores: oficiales, soldados, familias, según una lista que le entrego López. 
Este señor “Toro Pichaí” era el mas salvaje y despiadado del Ejercito que según algunos historiadores hasta padecía de un a locura sexual, por lo que acoso a todas las señoras y niñas de la sociedad que encontraba a su paso. Estas corrieron a refugiarse en Tacuatí y hasta ahí llegó llevando a ocho mujeres de las familias García, Ruda y Villa hasta la plaza frente a la iglesia. Ahí, ante la mirada estupefacta e  impotente del pueblo, las mando desnudar y ahí nomas las lanceó. Estos cobardes apenas cumplida la matanza, se apoderaron de todas las joyas y pertenencias de valor de las mismas. De ahí, Toro Pichaí fue a Horqueta  y tomo a 23 damas de apellidos: Gómez, Irigoyen, Agüero, y otros, que figuraban en “la lista” del tirano como traidoras y según algunos, al no someterse a los apetitos sexuales del degenerado, fueron lanceadas. La sociedad horqueteña para calmar la ira del criminal, le ofreció a el y a su comitiva una fiesta que al final no le sirvió de nada, pues terminada esta, empezó la matanza de muchas mujeres, niños y adultos de varias familias. De ahí pasó a Concepción, donde continúo su orgia de sangre.
Luego de estos desmanes un sacerdote encontró en poder de este monstruo una nota que le dirigió al comandante de la escuadra brasileña y por ello los oficiales de las fuerzas de Concepción, lo apresaron y remitieron a López, pues según algunos historiadores, éste no ordeno tamaña carnicería humana y el Mcal. López ordenó que se lo fusilase. Cuando era remitido, Toro Pichaí cayo en manos de los brasileños, quienes al enterarse dela barbarie cometida, lo remitieron a Asunción a disposición del Gobierno Provisorio. En un trabajo inédito presentado en el año 1973 por un miembro de la Academia de Historia, se aseveraba que efectivamente el Mcal no ordeno los lanceamientos y que, como descargo de conciencia, el monstruo Toro Pichaí fue quien facilito al Conde D´Eu el escondite del Mcal, lo que permitió que fuera ametrallado y lanceado a orillas del Aquidaban Nigüí el 1° de Marzo de 1870. Según muchos sobrevivientes de aquella tragedia, aseguraban que toda la sociedad hubiese desaparecido si no se lo apresaba a este monstruo, pues el, de propia iniciativa tenia su lista de acuerdo a su caprichos, siempre guiado por sus instintos criminales.
Sera que en nombre del fanatismo o del patriotismo seguiremos ensalzando y escondiendo a los criminales de esta extirpe?
Que juzguen la historia y los hombres de sano espíritu.